No art form passes our conscience in the way film does, and goes directly to our feelings, deep down into the dark rooms of our souls. -- Ingmar Bergman.
La primera es a la administración del Teatro Nacional. Sería fantástico que cuando no esté en uso, se utilizara la Sala Principal como cine, un espacio como ese no debe ser desperdiciado. La excelente calidad de la proyección, la enorme pantalla [la más grande que he visto en Santo Domingo] y la atmósfera que transmite el lugar, hace sentir que se está viendo algo especial e importante.
Anoche viendo Los Abrazos Rotos me sentí en el Ziegfeld de Nueva York.
La segunda es que hoy todo el que sea amante del cine debe asistir a la Cinemateca Dominicana a las 7:00pm a ver la versión restaurada de Araya en celebración de su 50 aniversario, una de las películas más importantes de la cinematografía latinoamericana, un poema audiovisual intoxicante hecho mucho antes de que Terrence Malick o Wong Kar Wai soñaran con hacer los suyos. Lo mejor es que su directora, la venezolana Margot Benacerraf, estará para discutirla y ofrecer una charla sobre la conservación y restauración fílmica, de la cual es una de las principales voceras y defensoras.
“Never depend upon any government or institution to solve any major problem, all social change comes from the passion of individuals.”
Con The Cove sucede algo muy interesante.
Su director Louie Psihoyos, quien hace su debut cinematográfico después de trabajar por años como fotógrafo de National Geographic, ha dado una vuelta de tuerca increíble al documental como género, tomado un enfoque similar al del brillante documental ganador del Oscar el año pasado Man on Wire.
El carácter investigativo y educativo que viene implícito con el género es llevado a otro nivel, conviertiendo el proceso de filmación y el resultado final que vemos en pantalla en una verdadera operación militar. The Cove es un heist movie tanto como lo son Ocean’s 11 o Rififi. ¿Quién iba a pensar que un documental podía ser también mitad thriller y mitad película de acción?
La ciudad de Taiji al sur de Japón es la capital mundial de los delfines. La vida de la ciudad gira en torno a ellos, rindiéndoles culto y adoptándolos como su símbolo. Pero ese culto es mucho más retorcido de lo que parece a primera vista. Detrás de éste se esconde un secreto que tanto la comunidad de pescadores como las autoridades locales se han empeñado en mantener oculto.
Cada año, estos pescadores atraen a los delfines que se desplazan por el Pacífico a un punto específico de la costa de Taiji, donde son acorralados para que compradores y entrenadores de delfines de todo el mundo se reúnan a seleccionar los mejores ejemplares, por los que llegan a pagar hasta $150,000 dólares.
Los ejemplares que por una razón u otra son descartados, son nuevamente acorralados y llevados a la parte oculta de la costa, una cueva, donde son asesinados de la forma más bárbarica y cruel. De septiembre a marzo de todos los años desde el siglo XVII, el mar y la costa de Taiji se tiñen de rojo con la sangre de más de 20,000 delfines.
Utilizando tecnología desarrollada por los propios realizadores y provista por la empresa de efectos especiales Industrial Light and Magic, Louie Psihoyos y su equipo logran captar por primera vez en la historia los horrores que se vienen cometiendo en Taiji por siglos. Horrores que sus perpetradores insisten en llamar “tradición” y no como lo que verdaderamente es, una de las demostraciones más crueles del hombre como depredador, fruto de la ambición y el deseo de lucro a toda costa.
The Cove se divide en tres líneas narrativas paralelas. La primera es la exploración de la industria de los delfines en cautivero de la mano de Ric O'Barry, el hombre que sin proponérselo ayudó en su creación con su participación en el programa de televisión Flipper, el principal responsable en establecer la imagen que tenemos de los delfines como criaturas amigables que viven felices en cautiverio siendo manipulados por el hombre para su entretenimiento. Por momentos resulta difícil simpatizar con O'Barry al ver que peca de los mismos errores que cometen otros activistas extremistas y que rayan en el terrorismo como los miembros de PETA, pero es innegable sentirse identificado con un hombre consumido por la culpa, y que ha dedicado más de 30 años de su vida a enmendar un error del que se siente responsable.
La segunda nos presenta la comunidad de Taiji, la manera contradictoria en la que rinden culto a la imagen de los delfines y a la vez contribuyen en su destrucción como especie, y la tercera, la más interesante y emocionante de todas, consiste en la conformación del equipo de expertos marinos que Louie Psihoyos reúne, para que con la ayuda de equipos colocados en secreto como en la mejor película de espías, por fin mostrar al mundo la verdad de lo que sucede en Taiji.
Con la unión de estos tres hilos, Louie Psihoyos y su equipo han logrado con The Cove una auténtica llamada a la acción. Su logro no ha sido sólo la creación de un espectáculo audiovisual contundente que provoca una reacción visceral en quien lo ve, sino la creación de una prueba irrefutable que finlamente incite a la ONU y a la Internacional Whaling Commission a tomar acciones concretas contra Japón y cualquier otra nación que abuse de nuestros recursos naturales escudándose en “tradiciones” que debieron ser superadas hace tiempo.
Los avances en conocimiento y tecnología que hemos experimentado en el último siglo deberían servir para hacernos más humanos, más compasivos hacia nuestros semejantes y nuestro medio ambiente, no lo contrario.
The Cove es una maravilla que hace veinte o treinta años hubiese parecido imposible que se lograra. Como se observa con la llegada furtiva de Ric O'Barry a la reunión más reciente de los burócratas encargados de proteger nuestra tierra, hombre y tecnología han logrado convertirse en uno mismo para entregar un mensaje urgente que debe ser visto y escuchado.
Heroes – David Bowie
The Cove se presenta hoy a las 5:00pm en la Biblioteca de la UASD, y el viernes 20 a las 4:00pm en el CURA de Puerto Plata.
Para conocer más sobre la causa de Ric O’Barry y otros ambientalistas en pro de la preservación de la biodiversidad marina, pueden visitar Save Japan Dolphins y Oceanic Preservation Society.
*La Academia anunció ayer los quince documentales pre-seleccionados para optar por una de las cinco nominaciones al Oscar por Mejor Documental. Tanto The Cove comoSergio han sido elegidos.
Penélope y José Luis Gómez a lo Ingrid Bergman y Cary Grant en el final de Notorious de Alfred Hitchcock, una de
las tantas películas a las que Almodóvar homenajea visual y temáticamente.
Me siento abandonado en el desierto.
Todos los que conozco que han visto Los Abrazos Rotos –incluyendo fanáticos de Almodóvar y personas a quienes respeto y cuyas opiniones tengo en alta estima- la odian, la llaman aburrida, cansina, sin sentido, su peor película, la obra de un director al tope de su egolatría masturbándose grotescamente en pantalla en nombre de su propia grandeza, entre otras bellezas.
Luego de una tercera visión la sigo llamando la película más madura del realizador manchego, la más impredecible, en la que mejor uso hace de sus referencias, en la que mejor recicla y reusa sus ideas y obsesiones ya harto conocidas, en la que mejor plantea la forma en la que el cine y su historia y sus estrellas han moldeado y siguen moldeando su propio cine y su estilo, la segunda mejor [la primera sigue siento Todo Sobre Mi Madre, por supuesto] en la que declara de forma enfática su amor por las actrices y por las actrices que hacen de actrices en el cine, la que mejor demuestra que el cine es un reflejo de todas las artes, de la alegría, del miedo, de los sueños, y la forma en la que el cine es un reflejo del propio cine. En fin, que es una película a la que sigo llamando extraordinaria y una de las mejores del año.
Nuevamente, pésele a quien le pese, el puesto de Almodóvar junto a Buñuel, Berlanga y Saura como EL autor español se mantiene inamovible.
Mi primera impresión desde que la ví por primera vez en marzo cuando se estrenó en España se mantiene. Para leer lo que escribí de ella mientras estuve en Cannes, iraquí.
Los Abrazos Rotos es una película que demanda ser vista en el cine, así que no desaprovechen la oportunidad. Se presenta mañana jueves 19 a las 7:00pm en la Sala Principal del Teatro Nacional, el sábado 21 a las 9:30pm en el Palacio del Cine de la Avenida Venezuela, y el lunes 23 a las 7:00pm en la Cinemateca Dominicana.
Soy de los que siempre ha pensado que la ONU ha sido una organización fallida desde sus mismos inicios. La diplomacia sin acción eficaz sirve de muy poco.
Sus intenciones podrán ser las mejores, pero el refrán aquel que dice que de buenas intenciones está hecho el camino del infierno parece hecho a la medida para esta organización.
Desde su activa participación en la creación del Estado de Israel, pasando por su falta de acción concreta en los genocidios de países como Ruanda, la poca efectividad del trabajo de mediación que realizan para paliar los horrores que se comenten actualmente en Sierra Leone y Darfur, hasta llegar a la actual guerra de Iraq, el rol de la ONU como ente mediador y pacifista parece supeditado a los lineamientos de las grandes potencias, que a fin de cuentas son quienes la controlan, y de gente sin escrúpulos como George W. Bush, Donald Rumsfeld, Condoleezza Rice y Tony Blair. En fin, que la ONU es una utopía.
A pesar de todo esto, el conocer la historia de un hombre como Sergio Vieira de Mello, el tipo de individuo que aún trabajando para el sistema logra hacer una diferencia tangible y dejar una marca indeleble, hace reconsiderar las cosas.
Utilizando como inspiración la biografía Chasing the Flame autoría de Samantha Power, el director Greg Barker nos presenta parte de la obra y la trágica muerte de un hombre que según sus colegas y los que le conocían era una combinación de James Bond y Bobby Kennedy, carismático, un líder nato que podía hacerse presente en cualquier conflicto y tomar el control y hacerlo parecer fácil y natural.
Con una carrera de más de 30 años dentro de la ONU, Condoleezza Rice y Tony Blair -dos personas que NADA tendrían que ver con la toma de decisiones de un organismo alegadamente independiente y soberano- le convencen de encabezar el cuerpo diplomático de la organización en Bagdad por cuatro meses. Su presencia allí buscaba alcanzar los mismos resultados que había logrado en naciones como Camboya y Timor Oriental, donde utilizando una diplomacia verdaderamente activa y pragmática, logró mediar entre gobierno e insurgentes y conseguir la paz, convirtiéndolo en la figura más emblemática y reconocida de la ONU mundialmente.
Alguien así, visto como la cara de la ONU ante el mundo, se convierte en un blanco puntual para organizaciones como Al Qaeda. Como se observa en el documental, el propio Osama Bin Landen instruyó a sus seguidores a atacar a la ONU y sus miembros, los cuáles según él “representan los intereses de Estados Unidos en Medio Oriente”. La activa participación de Vieira de Mello en la independización y separación de Timor Oriental de Indonesia, el país musulmán más grande del mundo, lo convertía en una figura aún más clave para Al Qaeda.
El 19 de agosto del 2003, la sede de la ONU en Badgad fue atacada por un coche bomba en el que murieron 22 personas, incluyendo el objetivo principal del atentado: Sergio Vieira de Mello.
Greg Barker construye su narrativa en dos hilos paralelos que se entrecruzan constantemente: conocer la figura de Vieira de Mello a través de las opiniones de sus amigos, relacionados y material de archivo de su trabajo por todo el mundo, y la crónica de lo ocurrido el día del atentado, con los testimonios de los dos soldados norteamericanos que trabajaron por horas para rescatarlo.
El tono de “procedural”, en el que Barker nos presenta paso a paso lo ocurrido en el fatídico día, incluyendo la excelente recreación dramatizada por parte de los dos soldados de lo ocurrido en sus esfuerzos de rescate, da un ritmo vertiginoso y trepidante a una historia que de por sí es interesantísima, manteniendo nuestra atención cautiva por 90 minutos.
Ya conocía algunos detalles de la obra de Sergio Vieira de Mello gracias a otro magnífico documental del cual había hablado anteriormente llamado No End in Sight, pero aquí su historia de vida y su obra son presentadas de forma tan fascinante, que es imposible no terminar profundamente conmovidos por el final tan trágico de una vida tan valiosa.
Resulta difícil de creer y a la vez enfurecedor enterarse de que ni la mayor potencia mundial ni un organismo como la ONU disponen de los recursos necesarios o la logística adecuada para hacer frente a situaciones como este atentado. El saber que en cuatro horas de agonía ni siquiera una simple pala pudo conseguirse para remover los escombros que cubrían a dos hombres. Si ni la vida de alguien como Sergio Vieira de Mello amerita acción pronta y diligente, qué podrá ser de las del resto de los que luchan en una guerra sin sentido.
Si de algo sirve este documento, es para demostrar como lo hace magistralmente The Hurt Locker que en Iraq, y me permito el atrevimiento de citarme, “…las tropas son escasas, con una carga de trabajo mayor de la que pueden soportar, que no cuentan con los recursos suficientes, y más que todo, que están con el agua hasta el cuello de una manera que los que se encuentran en la Casa Blanca moviendo los hilos [incluyendo al ilustre ganador del Premio Nobel de la Paz] no parecen comprender.”
El mensaje de Sergio, como era llamado sin distinción por todo el que le conocía, es claro y Barker afortunadamente decide terminar la película con sus palabras: “Sé un hombre de reflexión, pero sé también un hombre de acción”.
La diplomacia se ejecuta lanzándose a la acción, acercándose a los necesitados, escuchando y entendiendo sus problemas, ayudándoles sin dejar de respetar su dignidad, no en un enorme salón teorizando sin fin.
Sergio se presentó hoy en la Sala Principal del Teatro Nacional, y se repite mañana miércoles 18 a las 10:00am en el CURNA de Nagua, y el viernes 20 a las 10:00am en la sede del CURSA en Santiago.
Producida por HBO films, también se presentará en la programación regular de los canales de HBO a finales de año.
La esencia de este reboot de una franquicia cansada y alicaída, que muchos daban como terminada, queda definida a la perfección en la imagen de arriba: un grupo de aventureros jóvenes buscando su lugar en un universo tan inmenso, tan brillante y lleno de posibilidades, que los hace parecer diminutas células en un océano sin fin. Me hace recordar aquella famosa imagen tomada por el Voyager 1 del planeta tierra desde el espacio, con la que Carl Sagan se refirió a nosotros como “una partícula de polvo suspendida en un haz de luz”.
Los tripulantes de la famosa nave USS Enterprise son un grupo de personas boldly going [como decía la voz en off de la serie original] a los lugares donde ningún hombre había llegado antes.
Siempre escuché decir que igual que como se era fan de Los Beatles o Los Rolling Stones, igual se era de Star Trek o de Star Wars. Personalmente caería en el segundo grupo [también de Los Stones], porque en aquel entonces Star Trek y toda su filosofía y mitología “pensante” me ponían a dormir. Mi experiencia con Stark Trek se limita a un par de episodios de The Next Generation de los que se ven por inercia o con la televisión puesta de fondo mientras se está cenando, al episodio de la serie original considerado como EL episodio definitivo [The City on the Edge of Forever], y claro está, como cualquier niño hijo de los 80, a la película más famosa y celebrada de todas las de la saga - Star Trek: The Wrath of Khan [Khaaaaaan].
Star Trek apareció en la televisión norteamericana al mismo tiempo que la carrera espacial alcanzaba su cúspide colocando al hombre en la luna. Su creador Gene Roddenberry nos presentaba una visión idealista sobre el deseo del hombre por conquistar el espacio, un deseo inspirado por la sed de conocimiento, la curiosidad innata del ser humano, el desafío que representaba llegar a lugares donde nadie había llegado antes, y, contrario a las conquistas que ha hecho el hombre a lo largo de la historia en su propia tierra a base de lucha y sangre, hacerlo todo en el marco de la paz y la confraternidad entre los propios hombres y las especies extraterrestres. Qué lindo.
Quizás por eso Star Trek nunca alcanzó el mismo grado de popularidad masiva que Star Wars, y se quedó siendo objeto de culto para los Trekkies. Roddenberry se basó en crear un universo donde la inteligencia y la filosofía se colocaban por encima de la fuerza bruta y el espectáculo, donde las aventuras tenían como propósito dejar una lección en cada episodio, casi siempre sobre los prejuicios que aquejaban a la sociedad norteamericana en el marco de una era llena de cambios – el movimiento feminista en pleno apogeo, la anti-segregación y la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos, y la necesidad de armonía entre todos. Roddenberry proponía un nuevo orden mundial de entendimiento y paz a través de la ciencia y la tecnología: el final frontier que anhelaba que la humanidad alcanzara no era el de las galaxias desconocidas, sino el de la paz.
En un época en que los reboots están de moda y tienen enorme éxito, en que James Bond y Batman han tenido que perder su sentido del humor para ser tomados en serio, resulta un tanto irónico que para que las masas abrazaran y tomaran en serio a Star Trek, el director J.J. Abrams y su equipo tuvieran que hacer todo lo contrario – despojar al material de su carácter “cerebral”, tomarse las cosas con menos seriedad, y convertirlo en una ópera espacial colorida y divertida. Es refrescante ver un material pulpy ejecutado con tal elegancia, con gracia sin caer en la autoparodia.
Si hay algo de lo que peca Star Trek es del entusiasmo desbordante de su director J.J. Abrams [un geek confeso] por lo que está haciendo, actuando como un niño con juguete nuevo que ve su sueño hecho realidad. Esto se hace más que evidente en un par de elecciones visuales, como el exceso distrayente de destellos de luz en el lente de la cámara, como queriendo decirnos que este es un mundo tan rutilante y lleno de posibilidades que hasta en lugares donde no hay ventanas la luz del espacio lo irradia todo.
Pero eso es un mal menor si lo comparamos con que logra con éxito su mayor reto: mantanerse fiel a un grupo de personajes icónicos ya establecidos en las mentes de millones de fanáticos, y al mismo tiempo tratar de sacarlos del molde en que esos mismos fanáticos quisieran mantenerlos siempre, para reinventarlos y presentarlos de una forma fresca a una nueva generación.
Como es costumbre en casi todos los blockbusters veraniegos, la historia, obra de los infames Alex Kurtzman y Roberto Orci, es un disparate sin pies ni cabeza que no soporta el escrutinio más simple, con un argumento con más huecos que un colador, pero no importa. Alfred Hitchcock hablaba que este tipo de huecos debían disfrazarse de forma tal que la audiencia no los notara ni pensara en ellos mientras veía la película. Llamaba a estos momentos de reconocimiento tardío “Fridge Moments”, pues generalmente su inverosimilidad se hacía evidente al espectador momentos más tarde, por ejemplo mientras buscaba una merienda en el refrigerador.
Digo que no importa, porque si bien este guión es un ejemplo de algo tan malo, también es otro ejemplo perfecto de algo mucho más importante para este tipo de cine: Estructura. Aquí nos encontramos con el balance perfecto de exposición, desarrollo, presentación de personajes [algo complicado para una historia que debe establecer a tantos de ellos], dosis correcta de acción-humor, altos y bajos, que hacen de esta película un verdadero espectáculo y un modelo a seguir para el arquetipo de blockbuster veraniego.
Los momentos de acción delirante suceden en el contexto de personajes y situaciones bien desarrollados, y a diferencia de otras películas sin nada que ofrecer más que cháchara y efectos especiales [véase Transformers 2], la verdadera emoción no se encuentra en esos momentos de acción, sino en aquellos en que la interacción y la química entre los personajes es el foco de atención. Llegar a conocer a cada uno de estos personajes y la forma en que se relacionan entre ellos, cómo crecen y evolucionan es un verdadero placer.
Películas como Star Trek nos recuerdan la emoción de ir al cine, el entusiasmo y la exaltación que puede causar ver en una sala oscura una historia contada como debe ser. La confirmación de que cuando Hollywood utiliza la enorme cantidad de recursos monetarios y de talento de los que dispone de la forma correcta se pueden dar pequeños milagros. ¿Qué otra cosa se puede pedir?
Primero porque es una mujer que dirige cine, de las poquísimas trabajando activamente, y segundo, porque a pesar de ser mujer, se aleja de contemporáneas suyas como Jane Campion y su cine cargado de temas feministas, y en cambio se evidencia obsesionada por la psiquis masculina, algo que desde hace mucho le ha ganado comparaciones con directores muy asociados con ese tema, como Sam Peckinpah o Sam Fuller.
Si las películas son reflejos -intencionales o no- de sus realizadores, no es de extrañar que alguien como Bigelow fuera esposa y colaboradora creativa de un hombre de sensibilidades tan afines pero dispares a las suyas como James Cameron, un director cuya obra esta repleta de personajes femeninos que llevan los pantalones y las de ganar [Aliens, Terminator y Terminator 2, y hasta Titanic].
Similar a los protagonistas de Michael Mann, otro director con el que comparte mucho en forma y fondo, los personajes de Bigelow son los mejores en lo que hacen, y por ello parecen llevar el peso del mundo en sus hombros, ya sean surfistas de día y criminales de noche [Point Break], policías futuristas [Strange Days], o, como en este caso, el mejor desmantelador de explosivos.
Saliendo de un semi-retiro forzado provocado en parte por el enorme fracaso de su fallida K-19: The Widowmaker, Bigelow regresa más madura y más segura con la mejor película de su carrera: The Hurt Locker. Luego de permanecer enlatada casi un año a pesar de su exitosa presentación en la Mostra de Venecia del año pasado, la película finalmente vio la luz este año.
Kathryn Bigelow
The Hurt Locker es un retrato cercano y con un enfoque muy específico sobre ciertas particularidades de la guerra y el combate, que debe mucho a otras películas de guerra como Apocalypse Now [sin la teatralidad y la grandilocuencia, nada malo en ello] y The Thin Red Line [sin el liricismo emblemático de Terrence Malick, tampoco nada malo en ello].
Lo que separa a The Hurt Locker deentre tantas y tantas películas sobre la guerra de Iraq que han visto la luz recientemente [fallidas casi todas], es su intencional desinterés de discutir o exponer una tesis sobre las razones y políticas detrás del conflito iraquí. El enfoque aquí es seguir a tres soldados cuya misión es sobrevivir el día a día, es una historia sobre la guerra desde el mismo campo de batalla, no desde una oficina en Washington. Es una película sobre el caos, la confusión, la confianza que hay que depositar en los compañeros en armas, y más que todo, sobre la futilidad de la guerra.
Aquí el heroísmo y el coraje son retratados no como cualidades suprahumanas o como la ausencia total del miedo, sino como una resistencia especial, como un desafío al miedo en el momento en que se encara. El escuadrón elite de desmantelamiento de explosivos en que se enfoca The Hurt Locker es muy especial, estos son hombres que han elegido por convicción propia la que es quizás la profesión más peligrosa del mundo, sacrificándose cada día para salvar miles de vidas desarmando artefactos que nunca debieron existir en primer lugar.
Lo que Bigelow logra con éxito rotundo como directora y Mark Boal como guionista es explotar la que en mi opinión es la mayor cualidad del cine como forma artística – adentranos en un mundo desconocido, lograr con pericia que entendamos las reglas de este mundo, la manera en que funciona y los individuos que lo habitan, y que como audiencia nos permitamos por un par de hora ponernos en el lugar de estos personajes y nos sintamos parte de este mundo.
Las comparaciones con directores como Fuller y Peckinpah no son gratuitas, una de las principales características de estos dos autores seminales se encuentra en toda la obra de Kathryn Bigelow desde sus inicios – los set-pieces de acción son un excelente vehículo para desarrollar y revelar los carácteres de sus personajes. A diferencia de lo que sucede con el 99% del cine de acción chatarra que sale de Hollywood cada año, Bigelow entiende perfectamente que acción y desarrollo de personajes no son dos conceptos mutuamente excluyentes.
A la sensación de “estar ahí” se suma la enorme tensión que permea toda la película, y que Bigelow sabe aprovechar y explotar al máximo, especialmente en las secuencias en las que el equipo se dirige a desactivar uno de los tantos artefactos que deben desmantelar cada día. La tensión se deriva también de la conciencia que tienen los soldados de su propia mortalidad, “Si estás en Iraq, ya estás muerto” dice el Sargento Sanborn en un momento. Todos saben que en cualquier instante pueden morir y que estar vivo es cuestión de suerte.
Si bien Bigelow se abstiene de hacerse la pregunta que se han hecho todas las película sobre Iraq hasta ahora [“¿Qué hacemos aquí?”], la película no es enteramente apolítica, y en numerosas escenas nos deja claras varias cosas: que las tropas son escasas, con una carga de trabajo mayor de la que pueden soportar, que no cuentan con los recursos suficientes, y más que todo, que están con el agua hasta el cuello de una manera que los que se encuentran en la Casa Blanca moviendo los hilos [incluyendo al ilustre ganador del Premio Nobel de la Paz] no parecen comprender.
Un “locker” es un armario donde los soldados colocan sus posesiones, y la guerra tiene el poder de convertir a todos los que luchan inútilmente en ella precisamente en armarios, en entes estandarizados, iguales entre sí en apariencia y en actitud, en simples números. Dentro de cada armario hay un dolor como ningún otro: ya sea el de extrañar a la familia que se encuentra lejos, o la que nunca se tuvo el chance de comenzar, los compañeros entrañables perdidos en combate, y hasta anhelo de la simplicidad que ofrece una vida regular. La guerra se encarga de manufacturar estos armarios, tanto el diseño exterior como el bagaje emocional que se esconde dentro.
La guerra convierte a un hombre de decisión en un autómata que aunque su día a día depende de tomar las decisiones correctas, irónicamente no puede ni elegir una marca de cereal, como tampoco puede sostener una conversación con una esposa a la que ya ni conoce y un hijo al que no puede hablar de otra cosa que no sea de sus experiencias en combate. Lo convierte en un extraño en su propio hogar y su propia tierra. El combate es la única vida que conoce.
En Platoon, Oliver Stone aseguraba que la primera víctima de la guerra era la inocencia, y aquello nunca se había observado más cierto que en The Hurt Locker. ¿Qué efecto tan destructivo, tan deshumanizante puede alcanzar a tener la guerra sobre la mente de un ser humano para llegar a convertirse en adicto a ella?
The Hurt Locker es una de las mejores películas del año, y los nombres de Kathryn Bigelow y especialmente el de Jeremy Renner, cuya soberbia actuación es el eje moral y emocional de la historia que Bigelow urde alrededor de su figura, los escucharemos una y otra vez mientras la temporada de premios se acerca.
Llamar a Robert Ryan un “character actor” sería injusto, pero la realidad es que nunca alcanzó el status de superestrella.
Tanto o más talentoso que Gary Cooper, y con tanto carácter y presencia en pantalla como William Holden -dos de sus contemporáneos con los que resultaría más fácil compararlo- Ryan nunca llegó a la altura de aquellos dos.
Las caras más reconocidas de Robert Ryan en la pantalla eran dos: la representación misma del “Reluctant Hero”, como el policía violento y combativo de la obra maestra del cine negro On Dangerous Groundo el boxeador fracasado de The Set-Up, y el villano despreciable de Caught o The Naked Spur.
Pero encasillar a Ryan en dos tipos de personajes también sería injusto, porque dentro de estos dos arquetipos supo desarrollar una versatilidad poco vista en una época en la que más que actores, lo que se buscaba era presencias, carácteres que comandaran la pantalla con sólo aparecer en ella, por eso Ryan se asoció a directores que rompían con los esquemas del “studio system” como Fred Zinnemann, Anthony Mann y Nicholas Ray, con quien trabajó cuatro veces, y quien fuera sin dudas el realizador que mejor lo conocía como interprete y quien mejor supo explotar sus cualidades.
El reciente redescubrimiento y popularidad de la que goza el cine negro por parte de las nuevas generaciones, y con ello la fascinación que generan sus figuras más representativas, ha motivado una merecida actitud revisionista ante la figura y la obra de actores como Robert Ryan.
Cuando Ryan se expone ante la cámara vulnerable, lleno de ansiedades debajo de su dureza en películas como las mencionadas On Dangerous Ground, The Set Up o Born to be Bad, es imposible no ver su rastro en figuras futuras como Robert De Niro, Al Pacino o Gene Hackman, y la influencia en actores “alma torturada” como Daniel Day Lewis o Gary Oldman. El legado de Ryan es enorme y ya es hora de que su nombre se mencione y discuta con mayor frecuencia y con la reverencia que merece.
Hoy, Robert Ryan, uno de mis actores favoritos de siempre, cumple 100 años, y el cine definitivamente es mejor con su paso por él.
Cada cierto tiempo aparece una. La última había sido The Blair Witch Project hace precisamente 10 años.
Ahora, Paranormal Activity trasciende de ser lo que comenzó como un esfuerzo improvisado, hecho con $15,000 dólares en menos de una semana, y relegado por dos años al ghetto de los festivales de cine de terror. Con el apoyo de Steven Spielberg y de una campaña de marketing que debería ser caso de estudio, el boca a boca la ha transformado en ese tipo de película que se convierte en fenómeno y entra en la conciencia y en la cultura popular instantáneamente.
Igual que Blair Witch Project, Paranormal Activity se centra en un gimmick. Uno bastante efectivo.
Micah y Katie viven juntos en una McMansion decorada de la forma más kitsch imaginable. Desde hace unos días viven en constante zozobra no por su mal gusto, sino por una presencia paranormal que hace acto de aparición todas las noches. Katie le revela a Micah que desde pequeña algo extraño la persigue cuando duerme. El espectro no se encuentra atrapado en la casa, sino que persigue a Katie, así que aún si tratasen de mudarse el problema persistiría.
Micah, que es un aficionado a la tecnología, decide dejar su nueva cámara rodando toda lo noche dentro de la habitación y comprobar qué es lo que realmente está sucediendo.
La estructura narrativa es tan sencilla como la puesta en escena en forma de faux documental: Micah y Katie hablan todo el día, se van a la cama, de la medianoche en adelante suceden los “ataques” del ser extraño, y al día siguiente ambos se horrorizan al ver lo que la cámara captó la noche anterior. El agravante es que cada noche los ataques se hacen más frecuentes y violentos, como si la presencia se molestara por la actitud desafiante de sus víctimas.
Alfred Hitchcock le contó a François Truffaut en la serie de entrevistas que dieron forma a su libro de lectura obligatoria “El Cine Según Hitchcock”, que el éxito de películas como Psycho radicaba en que el espectador se identificaba más de lo que desearía con la víctima, llevando el horror a lugares comunes, familiares, en los que nos encontramos “indefensos”, como la ducha. Lo propio hizo Spielberg con la playa en Jaws, y más tarde Wes Craven con los sueños en la primera Nightmare on the Elm Street.
Aquí, el debutante Oren Peli lo hace con el lugar más íntimo, el que se supone es nuestro refugio y donde nos sentimos más seguros pero indefensos una vez caemos en la pasividad del sueño: nuestra habitación.
Aunque por momentos se deja ver claramente que tanto su director y protagonistas son amateurs, Paranormal Activity funciona a pesar de sus problemas y limitaciones. Oren Peli dedica el tiempo necesario al desarrollo de estos dos personajes, a que lleguemos a conocerlos y adentrarnos en su rutina diaria, creando un sentido de familiaridad que hará que como audiencia sintamos empatía y nos identifiquemos con lo que sucederá por las noches. Aquí la meta era crear una atmósfera inquietante, y definitivamente lo logra. Su mayor acierto sin duda es el saber utilizar un espacio y jugar con la percepción de seguridad que viene implícita con él, el terror de sentir que ese espacio personal ha sido violado, invadido sin poder hacer nada al respecto.
Hace un par de días hablaba de Jacques Torneur y la enorme influencia que el cine que hizo junto a Val Lewton tuvo sobre los cánones del cine de terror. La filosofía de Torneur tenía dos vertientes: la expectativa de recibir un gran sobresalto es más angustiante que recibirlo, y que mientras menos se muestra mejor.
Oren Peli toma esta filosofía a pecho: son las 12:45am de la segunda noche, sabemos que algo va a suceder, estamos preparados para ello, pasan 3 agonizantes minutos, se oye un ruido, la puerta de la habitación se mueve tres centímetros y luego regresa a su lugar. Fin.
Y así se repite una y otra vez, al punto de que la conciencia de que la noche se acerca, de que algo nuevo sucederá, algo mucho peor que la noche anterior, se torna asfixiante.
Lo chocante del cine de terror actual da paso al suspenso que genera lo sugerente - unas sábanas que se mueven, una sombra en la puerta, el eco de unos pasos que no se sabe de dónde provienen. Lo que genera la angustia no son cubetas de sangre, sino cosas del día a día con las que cualquiera puede relacionarse, la ansiedad que provoca el saber que no se puede estar seguro ni en su propio hogar.
Aunque ver cine de este tipo en comunidad con una gran audiencia es una experiencia irrepetible, creo que la mejor manera de experimentar en carne propia esta tesis de los efectos que causa la “invasión del espacio personal” es precisamente en nuestro propio espacio, en la soledad de una habitación oscura sin nadie a quien aferrarse.
Su valor como cine es discutible, pero es innegable que el enorme éxito de Paranormal Activity representa una marca importante en la cultura popular, en una era en la que la tendencia es mostrar lo más que se pueda. El público está tan condicionado a recibir un bombardeo de imágenes rápidas, que cualquier cosa que se salga de ese parámetro es ignorada por una generación con el peor déficit de atención que se haya visto jamás.
La permanencia de este tipo de cine podrá ser pasajera, resulta cuesta arriba pensar que se hablará de Paranormal Activity dentro de 30 años como se habla de The Changeling o de Rosemary’s Baby, pero definitivamente es refrescante pensar que la audiencia de hoy todavía se puede permitir el lujo de dejarse asustar por historias de fantasmas que en esencia siguen siendo las mismas desde los tiempos en los que el hombre descubrió que no hay nada más emocionante que una historia bien contada.
Con el auspicio de la Fundación Global Democracia y Desarrollo [FUNGLODE], el Festival de Cine Global Dominicano llega a su tercera edición.
Esta entrega, que viendo su programación promete ser la mejor en sus tres años, incluye películas tan notables como La Teta Asustada, ganadora del Oso de Oro en el pasado Festival de Cine de Berlín y candidata de Perú para el próximo Oscar, Los Abrazos Rotos de Almodóvar, la gran película chilena La Nana, el último trabajo de los Dardenne presentado en la Sección Oficial de Cannes el año pasado, Le Silence de Lorna, y el retrasadísimo estreno de Poppy y Happy-Go-Lucky, una de las mejores del año pasado. También documentales como Food Inc,The Cove[una de las mejores películas del año y uno de los mejores documentales que he visto jamás], y películas que esperábamos con ansias, como 500 Days of Summer y el documental sensación en el pasado Festival de Sundance, Sergio,sobre la vida del asesinado embajador de la ONU en Irak, quien fuera uno de los objetos de estudio en otro magnífico documental que incluímos entre las mejores del año en el 2007,No End in Sight.
Pero sin duda, el evento cúspide será la presentación de la recientemente rescatada y restaurada Araya, una de las películas más importantes de la cinematografía latinoamericana que lamentablemente había caído en el olvido por falta de distribución, pero que tiene la distinción de haber ganado ex aequo con nada menos que Hiroshima Mon Amour el premio especial de la crítica internacional en el Festival de Cannes de 1959.
Del 18 al 22 de noviembre, las proyecciones este año serán en el auditorio de la UASD, el Complejo Mauricio Báez, la Cinemateca Dominicana, el Teatro Nacional, el Palacio del Cine de la Avenida Venezuela y las ramas regionales de la UASD en Santiago, Nagua y Puerto Plata.
A todas esos foros se agrega este año algo que debió hacerse hace mucho en un país como el nuestro, la iniciativa de imitar el Cinema de la Plage que se realiza en Cannes, con la proyección de películas seleccionadas en las bellísimas playas de CapCana.
Más que Arrástrame al Infierno, este regreso triunfal y avasallante de Sam Raimi al género que lo vio nacer bien podría llamarse Arrástrame a mis Orígenes.
Sorpresas tan agradables como Drag Me To Hell no se dan tanto como quisiéramos, por lo que cuando aparece una tan categórica, que nos sacude y reafirma nuestra creencia firme en el cine de género, hay que celebrarla, disfrutarla, y sobre todo ejercitar nuestros ojos y mentes cinéfilas y ver lo que un autor como Raimi -porque Drag Me to Hell es sin duda alguna cine de autor- esconde debajo de lo chocante y estrambótico.
Salvando las distancias, el nombre de Raimi se asocia tanto a un tipo particular de cine de terror como el de Mario Bava, Jacques Torneur o Dario Argento. El cine de terror de Raimi, cuya trilogía de The Evil Dead es la mejor representación de su estilo, es un cine hecho desde la sensatez, de la lucidez que sólo provocan la locura y el desenfado más puro.
Porque Raimi entiende perfectamente que la distancia que separa al grito de horror de la carcajada es ínfima, y saber jugar con ese recurso fue lo que convirtió a la trilogía de marras en objeto de culto absoluto para los frikis, y lo que seguramente convertirá a la presente en un clásico del género dentro de muy poco.
You tricked me, you black-hearted whoooooore! You b-i-i-i-i-i-i-i-itch!
Como dijera el propio Jacques Torneur una vez, todo está en el tono. En la superficie, Raimi desea que su audiencia grite con agrado, no con terror, pero el subtexto sugiere algo más profundo y oscuro. Christine es víctima de una maldición gitana, en tres días un demonio la visitará para llevársela al infierno, pero cuál demonio es peor, ¿el que viene a reclamarla o el que está dentro de ella misma?
A diferencia de las películas de terror que contaminan las salas de cine desde hace unos años, prácticamente indistinguibles una de otra, Raimi adopta uno de los recursos de Torneur de películas como Night of the Demon [de la que toma prestada la idea de una maldición de tres días que sólo se anularía regresando un regalo no solicitado] y Cat People: en lugar de que el espanto, el fantasma, el asesino en serie ataque a un colectivo, aquí se concentra en un sólo personaje, y la historia se convierte en un decadente viaje unipersonal en que este personaje se dedica a luchar contra lo ineludible. Todo el peso de la historia y la inevitabilidad del mal que se acerca recae en una sóla persona, haciendo este recorrido incluso más agobiante.
Sam Raimi toca cada nota con la precisión y la imaginación de un veterano, y en cada momento nos deja notar claramente que disfrutó hacer lo que vemos en pantalla tanto como nosotros. Cada sobresalto cuenta, y mantiene el nivel de tensión firme hasta el fatídico desenlace.
El placer de torturar a sus actores es ya de leyenda, si no que le pregunten a su “muso” Bruce Campbell, pero aquí lo lleva al paroxismo. Como hizo Kubrick con la pobre Shelley Duvall en The Shining, el objetivo de Raimi era mantener a su protagonista Alison Lohman en el borde del mismo abismo en el que se encontraba Christine, así que aquí no tuvo reparos en lanzarla por los aires o bañarla de líquido para embalsamar cadáveres.
A pesar de que el personaje atraviesa por momentos delirantes que más bien recuerdan al personaje de Wile E. Coyote en las caricaturas de El Coyote y El Correcaminos, la angustia que transmite Lohman es real, y los momentos de seriedad cuentan tanto como los no tan serios [¡el poster del gato en su habitación, “Hang in there baby”!].
El peor demonio al que Christine se enfrenta está dentro de sí: su inseguridad, sus problemas de peso, su baja autoestima y su sentimiento de culpa. Christine se encuentra en un predicamento similar al de Catherine Deneuve en Repulsion o el del mismo Roman Polanski en Le Locatire, ambas dirigidas por él mismo. Las circunstancias externas son sólo catalizadores para que salga lo que ya existe dentro y hacer que el personaje se horrorice de sus propios complejos más que del demonio que se acerca, sólo que a diferencia de la seriedad de Polanski, Raimi lo hace con una sonrisa cínica.
Como si fuera poco, Christine se pasa las dos terceras partes de esta historia luchando incansablemente por conseguir cosas: un ascenso laboral, el respeto de los padres de su novio, olvidar un pasado del que se avergüenza, controlar la forma en la que los que la rodean la ven [su peso], y finalmente, la salvación de su alma, fracasando una y otra vez a pesar de sus esfuerzos. ¿Acaso hay algo más terrorífico que eso?
Por primera vez, Boris Karloff y Bela Lugosi juntos.
Su director Edgar G. Ulmer fue uno de los más famosos directores del cine "poverty row", las primeras películas verdaderamente independientes que se hicieron en Hollywood en plena era del “studio system”, la más conocida de todas es su obra maestra del cine negro, Detour.
Aún con su historia de adoradores del demonio y tono oscuro, The Black Cat es, como casi todo el cine de terror hecho en la época, una película envejecida y que ahora se ve ingenua y hasta un poco tonta, pero vale la pena verse por tener a dos leyendas del cine de género como Lugosi y Karloff compartiendo escena.
Barbara Hershey atormentada [y violada] por una fuerza invisible. Una de las películas favoritas de Tarantino, cuya música utilizó en una de las mejores escenas de Inglorious Basterds.
No confundir con el terrible remake de Liam Neeson y Catherine Zeta Jones.
La mejor de todas las películas de terror producidas por William Castle y la madre de todas las películas de casas embrujadas. Scorsese la considera la mejor película de terror de la historia.
Jacques Torneur es uno de los grandes, el año pasado para este maratón tuve la dicha de revisar Cat People y I Walked With a Zombie, y no han perdido un ápice de su impacto.
Night of the Demon es quizás su película menos reconocida, pero en mi opinión es la mejor de todas las que hizo fuera de sus colaboraciones con Val Lewton como productor.
Quiera él admitirlo o no, Night of the Demon fue claramente la mayor inspiración de Sam Raimi para hacer Drag Me To Hell.
Podrá ser pastiche del cine de Torneur o repetición de sus The Evil Dead, pero Drag Me To Hell es una delicia y los 90 minutos más entretenidos que he tenido en un sala de cine en todo el año. No puedo esperar para verla otra vez.
También conocida como El Ojo de la Oscuridad, esta fue una de las primeras películas que ví en Barcelona, así que ya de por sí me une un lazo especial a ella.
Posiblemente sea la primera película en la que se mostró la ciudad por su atractivo turístico, sólo que aquí hay un maniático suelto que ataca a sus víctimas y toma como souvenir nada menos que un ojo.
Cine de terror trash de lo mejor.
Mañana publicaré mini-reseñas de las que me salga.
A pesar de haber disfrutado del mejor verano de toda su historia en cuanto a recaudaciones en taquilla se trata, un momento en que más que nunca el público aparentemente iría al cine a ver lo que fuera cada fin de semana, demostrado claramente en que una película tan despreciable, tan corrupta, tan vacía de forma, de estética, de fondo, y desprovista de un sólo valor redentor como Transformers: Revenge of the Fallen se convirtiera en la número uno de todo el año, Hollywood sigue sintiendo los efectos de la crisis mundial, y en estos últimos meses del año, esa especie de nuevo conservadurismo y espíritu frugal [según los estándares de Hollywood, no los suyos o los míos] que están viendo las grandes corporaciones como Sony, News Corp. y GE [que a fin de cuentas son las dueñas de los estudios, ergo las dueñas de Hollywood] también arropa a la industria del cine.
Shutter Island en Cannes.
Este nuevo espíritu ahorrativo se llevó de canto a la película que más esperaba de todo el año, ShutterIsland de Martin Scorsese, la cual fue postpuesta para el año próximo en un acto que sólo puede llamarse de “poetic justice” por el mismo Paramount Pictures que distribuyó la mentada Transformers, alegando que no disponía de los recursos para mercadearla y distribuirla como se debe. Igual sucedió con otro título muy esperado como The Green Zone, dirigida por Paul Greengrass.
Y si los grandes estudios hablan de apretarse el cinturón, qué puede decirse de los indies como Fox Searchlight y Focus Features, que este año no tienen ni unaJuno [lágrimas], una Slumdog Millionaire [¡aleluya!] ni una Milk que los represente.
El Festival de Cine de Toronto, el lugar por excelencia donde estas “specialty units” de los grandes estudios van con las carteras llenas a escoger y comprar “proyectos de clase” a diestra y siniestra, tuvo uno de sus peores años cuando de adquisiciones se habla. Películas como Mother & Child protagonizada por una Annette Bening que busca su ansiado Oscar por cuarta ocasión, Get Low, con un Robert Duvall alegadamente extraordinario y buscando un segundo, se quedaron esperando que alguien las comprara. Ni hablar de la enorme cantidad de notables películas de todo el mundo que jamás verán la luz fuera del circuito de festivales, y que cuentan sólo con eventos como Toronto para hacerse ver.
Aunque el Oscar ahora tendrá diez películas nominadas a Mejor Película, este año las campañas For Your Consideration que hacen los estudios para que los votantes de las premiaciones presten atención serán más modestas, y una cantidad menor de películas se repartirán el pastel de la taquilla y los premios.
La siguiente es una lista de lo más notable a estrenarse en lo que queda de año en Estados Unidos. Como siempre, la posibilidad de que el 80% de estos títulos se estrene en Santo Domingo es casi nula, pero como hemos hecho antes, saldremos fuera a verlas si es necesario.
En orden alfabético:
Los Abrazos Rotos
[Dir. Pedro Almodóvar]
Noviembre 20
En España la despreciaron, pero en Cannes Almodóvar es Dios, y la prensa internacional afortunadame la trató como lo que es: una de las películas más maduras y logradas del realizador manchego. La sumatoria de toda una carrera llena de color, obsesiones y personajes únicos. Almodóvar se consagra como arquitecto visual, como director de actores y como autor, el más importante del cine español de los últimos veinte años le pese a quien le pese.
El público y los críticos ya hablaron: Amelia es un desastre, Hilary Swank sólo sabe interpretar un sólo papel y aquí hace su rutina de siempre, Mira Nair se queda corta como directora para un proyecto de tanta envergadura. El resultado es el biopic convencional, anecdotario y aburrido. Para su suerte suya, al Oscar y sus votantes no les importa mucho eso, la Academia vive por este tipo de películas.
Antichrist
[Dir. Lars von Trier]
Octubre 23
Otra película de Cannes que logra salir del ghetto de los festivales de cine y llegar al gran público, pero no debe esperarse menos del provocateur Von Trier, quien logró arrancar igual cantidad de aplausos que de abucheos por su última obra cuando se presentó allí en mayo.
Von Trier carga con las culpas de siempre: violencia gratuita y gráfica, misoginia rampante, y un personaje masculino emasculado por el personaje femenino igualmente castrante como neurótico. Ah, y un ya infame zorro mecánico que anuncia “Chaos Reigns!”.
Todo eso es cierto, pero también falso. Reseña en breve.
Avatar
[Dir. James Cameron]
Diciembre 18
El decepcionante trailer lanzado hace dos meses lo único que logró fue echar leña al fuego de la especulación – que Avatar es la fantasía de un director insulado de la realidad y rodeado de gente que no se atrevía a cuestionar su “genialidad”.
Cuando un proyecto viene vendiéndose por mas de 3 años como el que “revolucionará la forma de hacer y ver el cine”, lo único que puede hacer es decepcionar.
Esperemos.
Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans
[Dir. Werner Herzog]
Noviembre 20
Werner Herzog parece que vio y se gozó tanto como yo la comedia no intencional llamada The Wicker Man, y pidió a Nicolas Cage que repitiera en esta su nueva película aquella actuación campy en la que repartía trompadas, era atacado por abejas, se paseaba en un traje de oso y sobreactuaba de una manera que hasta al propio Al Pacino causaría vergüenza ajena.
La diferencia es que ahora sí es intencional.
La entusiasta recepción en la pasada Mostra de Venecia deja claras dos cosas: que como dijo el propio Herzog, su película nada tiene que ver con la genial Bad Lieutenant de Abel Ferrara, y que otra película policial campy era lo que Cage necesitaba para volver a ser tomado en serio como actor.
Bright Star
Dir. Jane Campion
Octubre 15
La nueva película de Jane Campion fue elogiada en Cannes como un retorno triunfal para la realizadora neozelandeza que ya había irrumpido allí mismo hace 16 años con su extraordinariaThe Piano.
Bright Star, la historia del romance truncado entre el poeta John Keates y Frances Brawne, parece uno de esos casos raros [como Atonement], en los que el tradicional costume drama logra salirse de la rigidez de su corsé y ofrecer algo más que acentos ingleses perfectos y vestuarios llamativos. No esperábamos menos de alguien como Campion.
Brothers
[Dir. Jim Sheridan]
Diciembre 4
Remake de la película danesa de mismo nombre dirigida por Susanne Bier que vimos hace cinco años en la Muestra de Cine de Santo Domingo, y que sin ser demasiado notable, un director de tanto prestigio como Jim Sheridan considera digna de rehacer.
Aunque talentosos, los protagonistas que Sheridan eligió para esta historia parecen estar jugando a disfrazarse de mayores.
Ni Tobey Maguire parece un soldado de guerra, nadie se cree a Jake Gyllenhaal como oveja negra y hermano problemático, y Natalie Portman, más que parecer una ama de casa de pueblo y madre de dos hijas, parece su hermanita mayor jugando a ser grande.
Das Wiesse Band [The White Ribbon]
[Dir. Michael Haneke]
Diciembre 30
La ganadora de la Palma de Oro en el pasado Festival de Cannes no es sólo la mejor película que se verá en todo el 2009, también es la consagración definitiva [como si a alguien le quedaban dudas] de Michael Haneke como uno de los autores más importantes del cine actual.
Haneke visita terreno conocido: desenmascarar la cotidianidad del mal, la sordidez y la miseria que hay en cada ser humano, sea hombre o niño, y colocarlo a la vista del espectador con guantes de patólogo forense.
Con Das Weisse Band se propone algo más ambicioso todavía, quizás lo más arriesgado de toda su carrera: encontrar el huevo de la serpiente, el lugar y las mentes en las que tuvo su orígen la mayor fuente de mal que se ha visto en la historia reciente.
Aquel dicho cliché de que “los niños son el futuro” nunca había sido tan cierto.
An Education
[Dir. Lone Schefig]
Octubre 30
Hay dos tipos de educación – la de los libros y la de la calle.
En una aventura que en papel recuerda muchísimo a la de Audrey Hepburn en Roman Holiday, una joven promesa londinense llamada Jenny encontrará el balance entre esos dos tipos de educación.
La protagonista de esta historia, la inglesa Carey Mulligan, se gana las comparaciones con Audrey Hepburn a pulso, con una actuación en la que somos partícipes del nacimiento de una estrella, justo como sucedió con Audrey Hepburn en aquella inolvidable película en la que una princesa se atrevía a amar.
El nombre Carey Mulligan es uno que vamos a escuchar constantemente desde ahora hasta la entrega del Oscar en febrero próximo.
Everybody’s Fine
[Dir. Kirk Jones]
Diciembre 4
Robert De Niro es uno de esos actores [como su contemporáneo Al Pacino] que en los últimos años ha empañado un legado como el de pocos con elecciones tan cuestionables que sólo pueden explicarse con un cheque con muchos ceros.
Los pocos que la han visto aseguran que la comedia drámatica Everybody's Fine hará por Robert De Niro lo mismo que About Schmidt hizo por Jack Nicholson: revivir la carrera de una leyenda que había caído en la autoparodia, recordándonos por qué es considerado el actor definitivo de una generación.
Fantastic Mr. Fox
[Dir. Wes Anderson]
Noviembre 20
Aunque desde hace un par de proyectos Wes Anderson muestra los mismos efectos de cansancio y decaimiento que otros autores con una estética tan bien definida y particular [e inmitada hasta el cansancio], aquí se hace valer de un material tan fuerte que es imposible arruinar, y hablamos de una de las obras menos reconocidas pero más contundentes de un autor como Roald Dahl.
No somos miembros de la iglesia de Clint Eastwood.
Desde hace unos años, la crítica decidió unilateralmente que Eastwood ya no era el segundo John Wayne, sino el segundo John Ford, sin argumentos el director más importante y emblemático de la historia del cine norteamericano, una comparación nada despreciable.
El problema es que en la filmografía de Eastwood, aunque los críticos [especialmente los franceses] quieran convencernos de lo contrario, no hay nada fuera de Unforgiven que pueda siquiera acercar a Eastwood al trono que ocupa John Ford.
Los excusas para compararlos son tan básicas como que ambos comparten un minimalismo visual similar, que son contadores de historias económicos y sin muchos artificios, que ambos se hallan en una encrucijada de ofrecer culto a la guerra, a la actitud bélica, pero también culto a la pasividad y la paz, y que en la obra de ambos se saborea una melancolia por el pasado, por los hombres de honor de antaño. Para comprobar todo ello sólo hay que observar su última película Gran Torino, una que, como diría un buen español, es una auténtica tomadura de pelo que de haber sido hecha por otro director sería objeto de burla.
Esperen que esta “inspiradora y conmovedora” historia esté llena de los mismos trucos y que sea otra Gran Torino, pero ahora con Nelson Mandela de protagonista.
Una lluvia de premios Oscar para ella.
The Last Station
[Dir. Michael Hoffman]
Noviembre 3
Otra de las grandes sorpresas del Festival de Toronto fue este biopic sobre la atormentada vida de Tolstoy y su búsqueda constante por balancear una vida de fama y fortuna con sus principios revolucionarios.
Ya se habla de Oscar para el veterano Christopher Plummer [quien sorprendentemente nunca ha sido siquiera nominado], y Helen Mirren, quien hace unos días aceptó el premio a la Mejor Actuación Femenina por su papel en el Festival de Roma, agradeciendo en un italiano perfecto a Italia y sus actrices como Monica Vitti, Claudia Cardinale, Stefania Sandrelli, Gina Lollobrigida, Anna Magnani y Sophia Loren.
The Lovely Bones
[Dir. Peter Jackson]
Diciembre 11
Aunque con una historia afincada en el realismo, Peter Jackson no se aleja de las raíces de fantasía de su trilogía de El Señor de los Anillos en su adaptación de la novela Alice Sebold, una historia que en gran parte se desarrolla mientras su protagonista se encuentra en el cielo observando a su asesino y a su familia autodestruirse tras su muerte.
Los militares norteamericanos ya no encuentran que hacer con tantos recursos en su “War on Terror”, ya los métodos de tortura e intimidación no son suficientes, así que ahora forman una unidad ultra secreta de investigación paranormal en la que miembros selectos pueden ser capaces de matar a una cabra con sólo mirarla fíjamente.
Parece algo sacado de la imaginación de los hermanos Coen, pero es el debut como director de Grant Heslov, basándose en una novela de Jon Ronson.
Nine
[Dir. Rob Marshall]
Diciembre 25
Ya no es Guido Anselmi, sino Guido Contini, pero sigue siendo el mismo director de cine, con el mismo grupo de mujeres de diversas etapas y facetas de su vida a las que debe enfrentarse mientras trata de filmar su novena película durante un período de sequía/procrastinación creativa.
Lo peor que podría pasar es que Rob Marshall, director de Chicago, se enamore más de la cuenta de su increíble elenco femenino y se concentre sólo en ellas y en el razzle dazzle, y no en el verdadero corazón de esta historia: el alma torturada de un director de cine que no termina de encontrar su voz.
Pero como dijo el propio Guido Anselmi en 8 ½, la obra maestra inspiración de Nine, “ustedes son las musas, las increíbles mujeres que crearon la Italia de hoy, un país dirigido por hombres, pero que a su vez son dirigidos por mujeres, lo sepan o no”.
Una probada:
Be Italian - Fergie
Precious
[Dir. Lee Daniels]
Noviembre 20
Al cine como Precious le llaman “Misery Porn”, películas en las que somos testigos de cómo un personaje es abusado de todas las formas imaginables por su entorno, generalmente de pobreza extrema, o por su mismo deseo de autodestrucción.
Basándose en Push, una novela escrita de forma rudimentaria y con un inglés pobre, tal cual como el de su personaje central, a través de cuyos ojos vemos esta historia, Lee Daniels dirige esta película que parece ser la madre misma de este mentado sub-género de “Misery Porn” – Precious es una chica que vive en el Harlem de crack y heroína de los años 80, pesa 350 libras, está embarazada de su segundo hijo fruto de las violaciones constantes de parte de su padre HIV positivo, y es abusada por una madre que la desprecia. Qué tal.
Aunque no se presentó en competencia, Precious era la película más comentada por la prensa mientras estuve en Cannes, y ahora, con el apoyo de Oprah Winfrey, el premio del público en el Festival de Sundance, una actuación alegadamente revelatoria nada menos que de Mo'nique [que vaya preparando su discurso para el Oscar], el mayor reto de la película es que haya público dispuesto a presenciar dos horas de tortura no muy diferente a la que se observa en películas como Saw o Hostel.
The Princess and the Frog
[Dir. Ron Clements, John Musker]
Noviembre 25
Luego del estrepitoso fracaso de Treasure Planet, la “edad de oro” de animación que Disney había iniciado con The Little Mermaid en 1989 terminó.
Cerraron sus estudios de animación tradicional, porque al parecer [al menos en Estados Unidos, el éxito de Hayao Miyazaki en todo el mundo prueba lo contrario] el público ya no acepta otro tipo de animación que no sea hecha digitalmente.
El riesgo ahora es doble, bajo la tutela de John Lasseter [cabeza y mente maestra de Pixar y director de Toy Story], Disney regresa con una película animada tradicionalmente y con una protagonista negra [¡!].
Como demostraron con el prólogo animado de Enchanted, que sirvió como una especie de experimento para probar las aguas, los animadores de Disney no han perdido su toque.
The Road
[Dir. John Hillcoat]
Noviembre 25
Un debut de la contundencia de The Propositionno se ve todos los días.
El segundo largometraje de John Hillcoat se basa en el bestseller post-apocalíptico de Cormac McCarthy, autor también de No Country For Old Men.
En la Mostra de Venecia y en Toronto las reacciones fueron reservadas, llamándola fría y distante, pero esa mismas acusaciones le fueron cargadas a The Proposition, así que mis expectectativas sobre este road trip/viaje padre-hijo/western post-apocalíptico se mantienen intactas.
A Serious Man
[Dir. Joel Coen, Ethan Coen]
Octubre 25
Los Coen vuelven a sus orígenes, pero no necesariamente a sus orígenes como autores, sino a la comunidad judía en Minneapolis en la que crecieron y la que ineludiblemente formó la manera tan particular en la que ven el mundo.
Igual que un director como Woody Allen, los Coen hacen uso de sus personajes como extensiones de sí mismos, que hablan y piensan como ellos, personajes que habitan en universos específicos y muy bien delineados, y que han utilizado para hacer una especie de recorrido por la historia del siglo XX norteamericano, representado por el cine en todos sus géneros – desde el cine de gángsters de Miller’s Crossing, el cine negro en The Man Who Wasn't There, la comedia screwball en Intolerable Cruelty, y ahora pretenden dar una mirada a lo que ocurre bajo la imagen prístina de la familia ideal norteamericana en una época de tantos cambios como los años 60.
Se espera, como siempre, su alta dosis de nihilismo, misantropía y su emblemático humor ultra ácido.
Sherlock Holmes
[Dir. Guy Richie]
Diciembre 25
Guy Ritchie es un one hit wonder que nunca ha podido superar o cumplir con la promesa de su debut Lock, Stock and Two Smocking Barrels, así que se ha dedicado a imitarse a sí mismo, repitiendo la fórmula de su primera película una y otra vez, a veces con mucho éxito [Snatch] y a veces no [Revolver].
En la única ocasión en la que se alejó de la fórmula de explorar ese mundo criminal londinense, le salió una de las peores películas de la historia del cine: la infame Swept Away, protagonizada por su entonces esposa Madonna.
Ritchie regresa al underground del crímen en la ciudad de Londres, pero ahora en otra época, y en lugar de ver la historia desde los ojos de los criminales, ahora lo hace del lado de la justicia, de mano uno de los personajes más famosos de la literatura – Sherlock Holmes.
Muchos criticarán el convertir un personaje como Holmes en un musculoso paladín de la justicia, pero nuestra fe en Robert Downey Jr. y en los reportes de la gran calidad del guión nos mantienen entusiasmados.
A Single Man
[Dir. Tom Ford]
Diciembre 11
El afamado diseñador de modas Tom Ford, el mismo que con su enorme talento logró revivir una marca en su momento moribunda como Gucci, logra en su debut cinematográfico una explosión de color, de emociones reprimidas y frustraciones similar a la del cine de Douglas Sirk. Este es el tipo de historias que Sirk contaría si viviese hoy .
A Serious Man fue una de las sensaciones del Festival de Toronto, y ya se habla de Oscar para sus protagonistas, el subvaluado Colin Firth y la siempre confiable Julianne Moore.
Up in the Air
[Dir. Jason Reitman]
Diciembre 4
Si este año hay una Juno, esta es.
Y no es sólo porque está dirigida por el mismo Jason Reitman, sino porque igual que Juno fue la gran sensación del Festival de Toronto, el personaje de George Clooney es otro que igual que Juno vive en su propio mundo y todos los personajes hablan con esos diálogos rebuscados y cooler than you.
La diferencia es que esta parece ser un drama existencialista con más diente y con algo importante que decir sobre el mundo corporativo actual.
El resto [no, pero gracias]….
2012
Dir. Roland Emmerich
Noviembre 13
Del director de Independence Day y The Day After Tomorrow. ¿Hace falta decir algo más"?
A Christmas Carol
[Dir. Robert Zemeckis]
Noviembre 6
Luego de ver cómo Jim Carrey logró con sus payasadas destruir una historia y un personaje como The Grinch, y ver lo que ha hecho Robert Zemeckis con sus zombies de plástico y ojos muertos en Beowulfy The Polar Express…no, gracias.
The Blind Side
[Dir. John Hancock]
Noviembre 20
Luego de recobrar su status de la actríz más taquillera del mundo con la desabridísima The Proposal, Sandra Bullock ahora quiere un Oscar y respeto, así que nada mejor que un papel en el que le toque imitar un acento y hacer uno o varios discursos emocionales donde le toque llorar, gritar o romper un plato.
It’s Complicated
[Dir. Nancy Meyers]
Diciembre 25
Nancy Meyers [What Women Want, The Holiday, Something's Gotta Give] haciendo otra “comedia” “romántica” hecha para que, sin sonar sexista, las mujeres de todo el mundo se sienten en el multiplex luego de haber hecho sus compras de navidad en el mismo centro comercial, y en unas interminables dos horas se sientan “empowered” al ver mujeres exitosas e independientes que no necesitan de la presencia de un hombre en su vida…desmoronarse cuando no lo consiguen.
¡Viva el feminismo!
New Moon
[Dir. Chris Weitz]
Noviembre 20
Un fenómeno que jamás entenderé.
Intenté leer un par de páginas de Twilight por puro morbo, pero la vida es muy corta para desperdiciarla con ciertas cosas.
El día es miércoles 20 de mayo de 2009. La proyección de Inglorious Basterds acaba de concluir en el Grand Théâtre Lumière que se encuentra dentro del complejo del Palais des Festivals de Cannes. Esta es mi segunda visión de la película, ya la había visto ese mismo día en la proyección de prensa del mediodía, pero gracias a un milagro que nunca podré agradecer lo suficiente, consigo una invitación a la gala de la tarde. Logro entrar sin necesidad de buscar un tuxedo prestado. No es tan complicado como había escuchado.
A estas alturas ya estaba convencido de que había visto la mejor película de todo el Festival – Un Prophète de Jacques Audiard – pero esta segunda visión de IB cambia las cosas un poco. Volverían a cambiar otra vez al día siguiente cuando viera Das Wiesse Band de Michael Haneke, la eventual ganadora de la Palma de Oro. Así son las cosas en un Festival que ofrece lo mejor del mundo y cada día tiende a superar el anterior.
Pero volviendo a lo que importa, el título de “Grand Théâtre” no es gratuito, el lugar es impresionante. De Palma no le hace justicia en el magistral opening de Femme Fatale.
La atmósfera es como ninguna otra que he experimentado en toda mi vida. Pensar que aquí vieron por primera vez la luz películas como Taxi Driver, Il Gattopardo, The Third Man y Apocalypse Now, y que estoy pisando el mismo suelo que pisaran Fellini, Kurosawa y Orson Welles es emocionante e intimidante a la vez.
En el público se encuentra la élite de la prensa mundial, celebridades a las que en su mayoría conocen sólo en su casas, y por supuesto, Tarantino y su elenco.
La proyección termina y de inmediato comienza una ovación de la que también soy parte. Siempre me fascinaron esas historias de ovaciones de pie en los festivales. Se dice que la más larga que se recuerde fue en la Mostra de Venecia durante una retrospectiva dedicada a Buster Keaton, quien volvió de su retiro para ser homenajeado allí y fue el más sorprendido de que alguien se acordara de él y su obra. No tomo el tiempo, pero al final varios periodistas dicen que duró más de 7 minutos, la más extensa en todo lo que va de Festival.
Un camarógrafo presente en la sala toma a un Tarantino que se observa triunfante en la misma enorme pantalla en la que acaba de presentarse su película. Alza su mano unida a la de Brad Pitt como si acabaran de ganar un match de boxeo. Una radiante Angelina Jolie, más bella en persona aún, y el resto del elenco, incluyendo a la estrella del día Chritoph Waltz, sonríen orgullosos. Tienen razones de más para estarlo.
El resto más tarde.
*Inglorious Basterds por fin se estrena mañana jueves 15 de octubre en Santo Domingo.
Ya había tenido la suerte de ver Camino a finales del año pasado en Barcelona, justo antes de que ganara el premio Goya a la mejor película española del año pasado. La puse incluso como la última de mis películas favoritas del 2008.
Cuando me enteré que formaría parte de la programación de la Muestra, moría de ganas por verla con público dominicano y examinar sus reacciones, sobre todo en un momento en el que estamos viendo como ciudadanos que nuestras libertades personales están en juego por la influencia de los sospechosos habituales.
Bueno, las reacciones fueron tales que hasta el Premio del Público terminó ganando, pero no puedo evitar preguntarme, ¿por encima de la cabeza de cuántos rosariohabientes, golpeadores de su propio pecho y simpatizantes del código 30 de nuestra ilustre venidera constitución habrá pasado el mensaje de Javier Fresser y su Camino de largo?
Cuando estudiaba en un colegio de monjas, dos o tres de ellas a las que estaré infinitamente agradecido por el mensaje de amor y compasión que me instruyeron desde muy pequeño, recuerdo vívidamente el día en que pregunté a una de ellas que por qué Jesús quería que creyeramos ciegamente en él y la existencia de su padre. La respuesta la recuerdo más vívida aún: “El señor castiga a los que dudan.”
A lo largo de esta historia, Camino y su madre dudaron. Su padré dudó. Su hermana numeraria dudó. La duda, el escepticismo creo que es uno de los mayores dones con los que contamos los humanos como seres racionales y pensantes. ¿Por qué debe castigarse la duda de la existencia de un ser divino, si una de las cosas que siempre hemos escuchado de él es que es todo amor, todo perdón y todo compasión? ¿Es que acaso la fé y la duda son dos conceptos mutuamente excluyentes?, pero mi mayor pregunta termina siendo, ¿Es el principal objetivo de la religión organizada, la fundamentalista y extremista que no dista mucho de parecerse a la ideología talibana, aplastar ese instinto natural de la duda? Unas piedritas en el zapato para recordar el dolor de “quien murió por nosotros” parecen ser suficiente para logralo.
Me quedo también con la interrogante de cuántos de los que votaron por Camino como su película favorita de la Muestra salieron de la sala con la espina de la duda.
Todavía sigo pensando que los elementos de fantasía del primer tercio no convencen ni cuajan con el resto, pero la última parte contiene el mensaje más punzante y más directo que he visto en mucho tiempo en una película.
¿En qué creemos?
Retorno a Hansala
Dir. Chus Gutiérrez, 2008 | España
"De aquí se ve África..."
Con Regreso a Hansala dio apertura la 11va edición de una Muestra Internacional de Cine de Santo Domingo dedicada a España, un país al que aunque indudablemente debemos muchísimo como nación, la deuda es mutua.
España es un país que desde la época de la colonización se ha servido de otras naciones para alcanzar su status quo - desde la esclavitud y el saqueo de países como el nuestro, hasta llegar a esta nueva forma de “colonialización a la inversa”, por llamarle de alguna forma.
Regreso a Hansala comienza con la promesa de ser un retrato arriesgado de cómo un creciente número de ciudadanos africanos arriesgan sus vidas para llegar a las costas españolas.
Luego de un inicio que parece inspirado en Le Scaphandre et Le Papillon, y luego un par de escenas en las que avistamos la promesa de que nos enfrentaremos al conflicto de una inmigración desarraigada contrastada con la de un hombre que se siente extranjero en su propio hogar, con lo que terminamos es con un melodrama de postalita, demagogo y preciosista, que traiciona la promesa inicial.
Ahondar en el tema de “hacer lo correcto vs. obtener beneficios materiales” necesita mucho más carácter y ambición de lo que se observa en Retorno a Hansala.
Las intenciones de Chus Gutiérrez serán nobles y sinceras, pero lo que vemos aquí es una pura y dura demostración sentimentalista de “white guilt”, en la que el hombre blanco siente sobre sus hombros el peso de los errores y horrores que sus antepasados han perpetrado contra los más débiles, y trata de lavar esa culpa con actos rebuscados y poco creíbles.
Me parece que Retorno a Hansala apuntaba a parecerse al cine naturalista de Abbas Kiarostami, pero se queda muy muy corta.
Dos historias ambientadas en prisiones -uno de nuestros subgéneros favoritos- con dos enfoques muy diferentes:
Leonera
Dir. Pablo Trapero, 2008 | Argentina
Al reunir el carácter de una “Women’s Picture” del Hollywood de los años 40, el espíritu del neo cinema verité de los hermanos Dardenne, y un poco de la esencia [sin la xenofobia y el extremismo] de Midnight Express de Alan Parker, el resultado es cine como Leonera.
Julia encuentra a su novio brutalmente asesinado en su apartamento. Nunca sabremos si realmente fue ella quien cometió el crímen, o si fue Ramiro, su compañero de apartamento y amante de su novio. Toda la evidencia es circunstancial, pero la deja como lo culpable más probable.
Culpable o no, Julia va a prisión, donde descubre que está embarazada. El lugar donde se encuentra es lo que se llama una “leonera”, un pabellón carcelario que es una especie de purgatorio entre la libertad y la prisión donde las reclusas embarazadas son confinadas, y donde pueden mantener a sus hijos hasta los 4 años. Lo de Leonera igual puede ser por el amor protectivo-defensivo similar al de las leonas por sus cachorros que estas madres sienten por los hijos que dentro poco perderán, o por las terribles condiciones en las que se encuentra la prisión.
Si el embarazo en condiciones normales es una montaña rusa emocional para la mujer, imagínese vivirlo tras las rejas. Imagínese luego aferrarse tanto a un ser y luego verse obligado a separarse de él, unido a ello el terrible conflicto interno que genera el amor vs la conveniencia y el bienestar del ser amado.
Las obligatorias escenas en las que la película se acerca al género que representa –motines, peleas, conflictos con otras reclusas, los aliados, los oponentes, momentos de frustración en los que se da por vencida– son elevadas por un sentido de naturalidad que aporta tanto la cámara y el manejo de ella por parte de su director Pablo Trapero, como la extraordinaria actuación de Martina Gusman.
Leonera fue parte de la Sección Oficial del Festival de Cine de Cannes del 2008.
Estômago
Dir. Marcos Jorge, 2008 | Brasil
Una vuelta de tuerca interesante al género, donde no hay intrigas mayores ni intentos de escape elaborados, sólo el deseo de escalar en la cadena alimenticia dentro y fuera de prisión, dos mundos donde la ley es la de comer o ser comido.
Raimundo Nonato es el retrato del hombre de pueblo que llega a la gran ciudad en búsqueda de oportunidades. Por casualidad termina descubriendo que su vocación y pasión en la vida es la cocina, lo que le ayudará a ganarse el corazón primero del hombre que le ayuda a descubrir su talento escondido, el de una prostituta carnosa y constantemente hambrienta sacada de una fantasía de Fellini, el del hombre que le ayuda enfocar ese talento, y finalmente el de sus compañeros de prisión.
Contada en dos timelines paralelos – el momento actual, en el que Nonato se encuentra en prisión por una situación que no conocemos [pero sospechamos desde el principio] hasta el final, y los meses previos, en los que vemos su “ascenso” no demasiado creíble de hombre de pueblo un tanto bobo a mente maestra calculadora y cínica , Estômago tiene toda la picardía y el entusiasmo contagiante del cine brasileño y su gente. Si bien sus tintes de humor negro y de ironía son un poco obvios para mi gusto, el resultado es una comedia agradable y muy entretenida.
Revisitar películas particulares cada cierto tiempo es uno de los mejores ejercicios que el cinéfilo verdaderamente dedicado debe hacer, más aún si se trata de verlas por primera vez en 35mm. Creo que fue Roger Ebert que dijo algo como que las películas viveny respiran en las salas de cine, que lo queda en un DVD es un mero fantasma de lo que fue en una sala oscura.
Como sucede con casi todas las grandes películas, el efecto de Cría Cuervos es aún mayor en la pantalla grande. La ambición de Saura se observa tan grande y precisa como las imágenes repletas de simbolismo que plasma en la ella.
La historia de Ana y sus hermanas se presta para múltiples lecturas: la crónica de la pérdida paulatina de la inocencia infantil, la crónica de la decadencia de una burguesía desfasada, la crónica de una nueva generación que debe llegar a términos con los horrores que sus antepasados perpetraron durante un régimen y una guerra de hermanos contra hermanos, y la crónica de cómo esa generación deberá librarse de esos fantasmas y ese pasado que pesa tanto.
En su esencial documental A Personal Journey Through American Movies, Martin Scorsese habla de los obstáculos que durante una época los realizadores norteamericanos debían sortear para lograr que su visión y su mensaje llegaran a la audiencia haciendo el menor número de compromisos posibles, ya fuera a la censura del código Hays o al miedo de la amenza comunista: el director se veía compelido a convertirse en un “smuggler”, en una especie de “contrabandista”, y ocultar esos temas que podrían considerarse contestatarios o controvertidos tras una simbología que seguramente pasaría de largo por la cabeza de la despistada censura.
La limitación saca la creatividad a fuerzas, no hay duda. Saura se convirtió en otro exponente de esta metodología, viendo en las restricciones de la censura una oportunidad de hacer florecer un estilo visual y narrativo en el cine español que ya Buñuel [su maestro a quien homenajea con sus inconfundibles patas de gallina] y Berlanga habían repasado con muchísimo éxito con películas como Viridiana y El Verdugo.
Pero el atrevimiento de Saura era mayor, ya que la mayor parte de su cine, incluyendo otras películas tan ácidas como La Cazay La Prima Angélica, las hizo bajo las naríces de la acérrima censura Franquista. Su cine de denuncia no es revisionista, lo hacía justo cuando estaban sucediendo los hechos, algo inaudito, por no mencionar arriesgadísimo.
En Cría Cuervos cada personaje es el retrato de una España diferente: la abuela que silente añora los años en que todo fue mejor, el padre que representa la figura draconiana y totalitaria del régimen Franquista, la madre es el pueblo que agoniza poco a poco bajo su yugo, y las niñas un pueblo nuevo que permanece hipnotizado, inerte durante una época en la que el tiempo parecía haberse detenido y España crecía a las espaldas del mundo.
En un momento clave, la Ana adulta revela directamente a la cámara en una escena sacada de alguna película de Bergman que su niñez fue un período largo, interminablemente triste, donde el miedo lo llenaba todo.
A través de los ojos de Ana Torrent, tal como lo hizo años antes en El Espíritu de la Colmena, vemos a una familia y a una sociedad tronchadas por los efectos de la época más oscura de la historia reciente de una nación. Vemos la complejidad de la niñez, una época de cambios y descubrimientos, exacerbada por dos grandes pérdidas y la renuencia de enfrentar el presente, el surgimiento de un nuevo orden, aferrándose a recuerdos y maquinaciones. Ana desea eliminar todo lo malo, todo lo enfermo de su mundo, así sea matándolo, pero en su mente es sólo una forma de terminar con las cosas que ve como erróneas, desde el enorme sufrimiento de su madre, la pasividad de su abuela, la crueldad de su padre y la ingerencia de su tía.
El final de una era y el inicio de otra lo marca el comienzo de un nuevo año escolar. Aquella casa, cuyo esplendor era la representación misma del poder que acumulaban sólo unos cuantos, ahora se ve decadente, opacada por el ruido y la publicidad en una ciudad que ahora se abre al mundo y a otras posibilidades.
Saura cuenta: “Creo que vivimos inmersos en una sociedad construída sobre la base de una acumulación de errores. No me cabe duda de que muchos de estos errores pueden ser corregidos, de ahí parte mi optimismo por el futuro.”
Ana, sus hermanas y sus compañeros de escuela crecerán en otra realidad. La gente que camina por las calles de Madrid a partir de ahora son otras. O por lo menos parecen serlo.
Ya han pasado 15 años desde que Juan Carlos Tabío detrás de la cámara y Jorge Perrugoría delante de ella saltaran a la fama con Fresa y Chocolate, pero cualquiera pensaría que no ha pasado ni uno, porque ninguno de los dos presenta en esta película algún indicio de crecimiento visual, narrativo o histriónico como realizador y actor.
Tabío calca el estilo de una farce norteamericana, una de esas comedias de confusiones y enredos que tuvieron tanto éxito en Estados Unidos en los años 40, donde cada personaje representaba un arquetipo o era una caricatura, los diálogos se decían a 50 palabras por minuto, y la confusión o enredo se aclaraba en una gran confrontación al final.
Pero de donde más toma es definitivamente del maestro Berlanga, sobre todo de su película Bienvenido Mr. Marshall, quizás la película más importante de la cinematografía española,de la cual la presente es casi una copia al carbón. O al menos intenta serlo.
En aquella, el enredo implicaba a todo un pueblo, aquí a una familia dividida en parientes pobres y no tan pobres, en acerrímos defensores de la revolución y otros que sueñan con irse a Miami. En lugar de esperar ansiosos la llegada de los norteamericanos y la panacea que representaría el Plan Marshall, los Castiñeiras [con i o con y, no importa] esperan una herencia que sus antepasados, 3 monjitas con mucho oro, llevaron desde La Habana a un banco inglés desafiando a los piratas de la época colonial.
Las similitudes con Belanga y Mr. Marshall terminan ahí. La crítica de Mr. Marshall es punzante y mordaz, más vigente que nunca 50 años después, El Cuerno de la Abundancia desperdicia las ideas que establece en su primer tercio y no hace nada con ellas. La promesa inicial de hacer algo similar a Mr. Marshsall, de esconder tras el absurdo una denuncia urgente y actual, se olvida desde el segundo tercio para dar paso a situaciones ridículas, y personajes que rayan en lo grotesco.
Aceptable [siendo muy generoso].
La Buena Vida
Dir. Andrés Wood, 2008 | Chile
Andrés Wood, director de una de las películas latinoamericanas definitivas de los últimos 10 años –Machuca– regresa con OTRA película del manoseado y ya cansino tema de “¡TODOS ESTAMOS CONECTADOS!”
Como se diría en España, La Buena Vida es una reverenda tomadura de pelo.
Como la gran mayoría de las películas que utilizan este recurso que verdaderamente nos tiene hartos, La Buena Vida es una historia tan profunda como el río Masacre, y con personajes tan bien delineados y multifacéticos como los de una comedia de programa meridiano. El truco de fragmentar las historias es nuevamente un engaño al espectador para hacerle creer que esta viendo algo importante y revelador. Aquí nunca llegamos a conocer a ningún personaje, nunca llegamos a comprender por qué actúan como actúan, cada uno es un simple vehículo al servicio de una historia que no los sirve a ellos.
Pero no importa, porque al final, a modo de coro, pero sin la lluvia de ranas de Magnolia o el terremoto de Short Cuts [ni la maestría de P.T. Anderson o Robert Altman], todos tendrán una cartasis colectiva, supuesta a ser una catarsis también para el espectador.
Olivier Assayas es uno de los directores franceses contemporáneos más importantes, pero por alguna razón, su nombre no genera mucho reconocimiento por estos lados.
Recuerdo que la primera película suya que ví fue la fascinante Irma Vep, protagonizada por su esposa y musa de ese entonces, la exquisita Maggie Cheung. La segunda fue la rimbombante Les Destinees Sentimentales, un interminable dramón épico de 3 horas, con un par de temas interesantes sobre la familia y los lazos que unen a sus miembros, temas que Assayas revisita con más éxito y convicción en la joya que hoy nos atañe.
Hélène, interpretada con elegancia sin igual por la inolvidable Edith Cob de aquella obra maestra del terror Eyes Without a Face, es la matriarca de una familia separada por las circunstancias, no por falta de cariño ni ganas. Una bon vivant consagrada, que vive en la campiña francesa rodeada de la naturaleza y la riqueza artística – pinturas impresionistas de Corot, una escultura de Degas, armarios y escritorios de Majorelle – que su tío Paul Berthier le legó.
Sus tres hijos se han enrumbado por caminos diferentes, dos de ellos alejados de Francia. Hélène desearía que visitaran más, pero así son las cosas. La familia se reúne todos los años en agosto para su cumpleaños, y hay un sentimiento ineludible de que este puede ser el último.
Considerando que es el único que aún vive en Francia, Hélène se acerca a Frédéric con instrucciones de cómo se repartirá su riquísima colección de arte. Aquí no hay llanto ni excusas para sacar los violines, Hélène sabe que la muerte es un paso natural, y la suya ya la observa acercándose.
Según cuenta el propio Assayas, Summer Hours es una extensión de su “trilogía internacional” [Clean, Demonlover y Boarding Gate] en la que pretende retratar los efectos de la globalización desde el punto de vista de individuos o grupos específicos. La globalización ha hecho al mundo más pequeño, pero los que lo habitan ya no tienen tiempo ni de reunirse ni hablarse cara a cara. Aquí uno de los hijos vive en China fabricando zapatos Puma baratos, el legado de su madre deberá ser sacrificado para sostener su nuevo estilo de vida en Shanghai, la otra que vive New York durante un momento declara con un dejo de derrota en su voz que cada día tiene menos cosas que la aten a Francia, mientras se toma una Diet Coke.
Frédéric intenta mantener la casa como el santuario que es, como el único vínculo que puede mantener a la familia unida, pero ya es imposible. Finalmente desmantelada y ya una simple sombra de su esplendor pasado, la casa ahora es invadida por jóvenes sin identidad, sin raíces, sin saber a qué o a dónde pertenecen.
Comisionado por el Musée d’Orsay, Assayas construye un retrato familiar íntimo que desborda frescura, con un discurso minimalista pero contundente sobre la pérdida, los lazos familiares, el relevo inevitable de una generación a otra, cómo aquellos objetos materiales que poseemos terminan siendo una extensión de nosotros mismos, y por supuesto, la importancia de los museos. En una escena, Assayas nos obliga a cuestionarnos el valor de un florero de Bracquemond que tanta felicidad trajo a Hélène, pero que ahora se encuentra sin flores en un frío escaparate de museo al que todos pasan de largo sin reparar en él.
Sería muy fácil reducir a Summer Hours a un retrato nostálgico, a una declaración de “cualquier tiempo pasado fue mejor”, pero Assayas simplemente nos muestra que la vida es esta, que no se detiene, que el pasado igual puede vivir en el armario de una casa, en una exposición en un museo, pero que en ningún otro lugar vivirá mejor que en la mente y el corazón de quien lo vivió.
Absolutamente formidable. Una de las mejores películas del año y ganadora del premio a la Mejor Película de la XI Muestra de Cine de Santo Domingo.
Aunque su director Christian Petzold se acredita como guionista y creador de la historia, aquí la influencia de James M. Cain [uno de los padres de la novela negra norteamericana] y su obra maestra The Postman Always Rings Twice es mucho más que evidente, como también lo es la de las dos adaptaciones cinematográficas de esa novela.
Tanto la versión de Tay Garnett que protagonizaron Lana Turner y el extraordinario John Garfield [el Brando que murió demasiado joven], como la de Bob Rafelson con Jessica Lange y Jack Nicholson retratan una historia que ya hemos visto infinidad de veces: el hombre y la mujer casada que inician una relación, y cuya pasión cegadora los empuja al asesinato del tercero en discordia. El propio Cain ya había utilizado ese mismo patrón para escribir su novela más célebre – Double Indemnity.
Petzold agrega un par de detalles a la premisa que me dejan entusiasmado.
El protagonista, ahora llamado Thomas y no Frank Chambers, ya no es un vagabundo, sino un veterano de Afganistán que regresa con una mano delante y otra detrás a su ciudad natal, y es traicionado por su hermano. Alí, el esposo y objeto de la intriga que pone la trama en marcha, en este caso es un personaje mucho más complejo. Petzold toma un enfoque similar al de otro célebre realizador Alemán, Fatih Akin, un director turco-germano obsesionado con los personajes que igual que él se encuentran divididos entre dos tierras, Alemania y Turquía, y se hayan atormentados al no sentir pertenecer a ninguna de las dos [véase Contra la Pared y Al Otro Lado].
Alí y Thomas son uno el reflejo del otro, dos drifters sin rumbo fijo, ambos atraídos por una mujer tan vacía y desarraigada como ellos.
Jerichow fue parte de la Sección Oficial de la Muestra de Cine de Venecia del 2008.
Heaven’s Heart
Dir. Simon Staho, 2008 | Suecia
Mientras veíamos esta película, mi hermana me comentaba lo similar en estructura y desarrollo que Heaven’s Heart es al estilo narrativo de Raymond Carver – los pasajes extendidos de diálogos, los personajes que hablan y hablan sin llegar a comunicarse realmente, y la forma sincera en que se tocan temas sobre las relaciones de pareja.
Si en el texto es similar a Carver, en la puesta en escena es más similar todavía al más icónico de todos los realizadores escandinavos – Ingmar Bergman.
Aquí los personajes se desnudan ante la cámara, y los actores, muy diferente a lo que sucede en Hollywood, no temen al primer plano más inquisidor, el que retrata cada emoción, cada gesto, cada arruga sin ningún filtro.
Como enScenes of a Marriagede Bergman, el director Simon Staho nos muestra primero a una pareja que a primera vista parece la ideal – 20 años de matrimonio, burguesa, estable, felíz – para poco a poco ir demostrándonos cómo esa aparente felicidad no es más que una pantalla para ocultar frustración y resentimiento.
Staho traiciona el espíritu de Bergman dando paso a un final complaciente, que si bien no da al traste con la grandeza narrativa y actoral que presenciamos durante los previos 90 minutos, al menos a mí no me convence.
Fear Me Not
Dir. Kristian Levring, 2008 | Dinamarca
Kristian Levring es mejor conocido como uno de los directores fundadores del infame movimiento Dogma 95.
Levring nunca llegó a las alturas de Lars Von Trier [Dancer in the Dark, Breaking the Waves] ni Thomas Vinterberg [Festen, primera exponente y obra cumbre del movimiento Dogma 95], y Fear Me Not definitvamente no es la película que lo ayudará a alcanzar a aquellos dos.
Sólo unos cuantos elementos quedan del Dogma – burgueses deprimidos, problemas de pareja, infidelidades, misantropía y nihilismo por un tubo – para dar paso a una trama tan convencional como la del cine ante la cual los firmantes del manifiesto Dogma 95 se rebelaban.
Nicholas Ray sorprendió en 1956 cuando desemascarba la imagen prístina de la familia norteamericana idealizada de los años 50 con su obra maestra Bigger Than Life, transformando al gran James Mason de un apacible profesor de escuela y padre ejemplar a un monstruo desencantado con su vida conformista, utilizando para ello como catalizador a la recién descubierta droga maravilla de entonces, la cortizona. La droga sólo es la excusa para extraer lo que ya existía.
En Fear Me Not tenemos también a un hombre desencantado con su familia perfecta y se ofrece como conejillo de indias para probar una nueva droga antidepresiva. Esta droga al parecer saca lo peor de quien la toma, tornándolo violento e irreponsable.
Una premisa interesante que no llega a ningún lado, dando paso a todos los clichés que esperamos de este tipo de cine. Un thriller que no emociona.
El Señor Michael Bay, hackteur extraordinaire y perpetrador de películas como Pearl Harbor, Armageddon, The Island y la presente, es reconocido por una técnica que él mismo ha denominado muy apropiadamente como “Fucking the Frame.”
Los que alguna vez hayan visto una película suya inmediatamente sabrán a lo que se refiere con esa expresión, la cual consiste en atiborrar la pantalla de efectos especiales y explosiones, generalmente acompañadas por uno o varios rostros que, sudorosos y contemplativos, las admiran en cámara lenta en tomas de 360 grados. Todo esto con un acompañamiento musical tan solemne que no nos deja dudas de que estamos viendo algo verdaderamente importante y trascendental.
Cuando se trata de películas como Transformers: Revenge of the Fallen, tratar de analizar los temas expuestos por el director y proyectarlos hacia su persona es un ejercicio futil, pero en este caso es imposible no hacerlo. Hacer una película es una aventura tan complicada, tan personal, y el resultado tan reflectivo de quien la crea, que separ la obra del creador también es imposible.
Más que cualquier otra película de su infame obra, Transformers: Revenge of the Fallen desnuda totalmente a Michael Bay y nos deja muy claro quién es como individuo - desde su visión del mundo, sus preferencias políticas, sus ideas sobre la mujer y las minorías, sus habilidades como realizador, y sobre todo, el que cree es el coeficiente intelectual promedio del público al que dirige sus películas.
Los guionistas Roberto Orci y Alex Kurtzman hablan de que, a ley de semanas de iniciar la huelga de escritores de hace un año, Michael Bay los encerró en un cuarto de hotel durante un mes para que escribieran el guión de esta película, y viendo el resultado de su trabajo, no nos queda otra cosa que preguntarnos exactamente qué hicieron durante todo ese mes.
El 90% de Transformers: Revenge of the Fallen es la definición misma de la palabra relleno – una mezcla de personajes nuevos y conocidos tan insípidos como los “gags” con los que les toca ridiculizarse en pantalla, situaciones tan risibles como la existencia de un “cielo” al que los Transformers idos a destiempo van a morar y el que algunos humanos visitan para recibir lecciones de vida de última hora, robots con testículos, robots viejos con barba y bastón, y otros tintes de “humor” que sólo sirven para demostrar el carácter de la mente detrás de ellos.
Porque peor que una película mala o mediocre -cosa en la que el senor Bay tiene experiencia de sobra- es una película mala o mediocre con una idelogía podrida, llena de ideas tan asqueantes como ofensivas que lamentablemente parecen pasar de largo por las cabezas de una audiencia que se traga todo lo que Bay les pone en el plato sin pensarlo dos veces : desde el más ridículo pro-militarismo barato, racismo [los robots mellizos deben tener al Dr. Luther King revolcándose en su tumba], e iguales dosis de sexismo, homofobia, y objetivización de la mujer... ¡A reir todos!
Es curioso que esta película y Star Trek fueran escritas por el mismo equipo de guionistas. Ambas comparten un par de similitudes: un villano terrible y una historia repleta de huecos argumentales que no aguantaría el escrutinio más simple. Pero hay una enorme diferencia entre ambas: dicen que los buenos guiones podrían dirigirse hasta sólos, pero los malos necesitan contar con la mano de un director que sepa sortear sus deficiencias, y Star Trek logra superar con resonante éxito todas esas limitaciones porque cuenta con un director que conoce la importancia de balancear acción con character development, y el resultado es una película veraniega excepcional.
Durante el período de promoción de esta película, Michael Bay hablaba de lo felíz que se sentía de que para esta entrega contaba con mayor “libertad artística” que en la primera, la que aunque disfrutamos con reservas, ahora parece una obra maestra en comparación. Esta mentada libertad artística trae como resultado mostrar sin filtros la “sensibilidad artística” de su creador, la cual incluye melodrama del peor tipo, humor basado en estereotipos, fetichismo militar y labios de silicón.
Cuando John Turturro, a quien esperamos que el cheque que cobró por hacer el ridículo le alcance por un tiempo, demanda al mentado robot con bastón y barba que no alargue su historia, que se limite a contar "Beginning, middle, end! Cut the crap!" nos reíamos sólos al pensar que esto se podría tratar de alguna meta-broma dadaísta [le estamos dando demasiado crédito a Bay], o si los mismos personajes ya rogaban igual que nosotros que la tortura de presenciar esta película terminara lo más pronto posible.
Recuerdo cuando en mis clases de economía los profesores hablaban de la teoría de Milton Friedman, de que a pesar de la mano interventora del hombre, los mercados tienden a corregirse a sí mismos. General Motors, obviamente principal patrocinador de Transformers, es la víctima más reciente de esa autocorrección del mercado, y un reflejo de todo lo malo que representan tanto ella como empresa como Transformers de algunos aspectos de la cultura norteamericana – el gusto por el derroche, lo agrandado y poco funcional, lo estridente y vacío. Pero como los mercados tarde o temprano deben corregirse a sí mismos, Hollywood y este tipo de cine también tendrán que hacerlo.
Se acabaron las excusas de siempre de que “es una película de verano para hacer dinero”, películas comoThe Dark Knight, Star Trek y todas las de Pixar han demostrado que se puede reunir lo mejor de ambos mundos sin sacrificar excelencia por recaudar más o menos dinero.
Transformers: Revenge of the Fallen no es sólo absurda, es irritantemente absurda, escandalosa, estúpida, hueca, y la representación en unos interminables 150 minutos de lo peor de Hollywood como industria.
Afortunadamente en estos días contamos con el Cinema al Aire Libre en Montjuïc y el inminente estreno de Up y Public Enemies para quitarnos este sabor a podrido de la boca.
Hace seis años, tres cinéfilos soñadores tomaron la iniciativa de traer a Barcelona un proyecto parecido al que ya habían visto se desarrollaba con muchísimo éxito en París – el Festival de Cinéma en Plein Air que se realiza todos los años en el Parque de la Villette.
Este tipo de actividad en la que se proyectan películas al aire libre ya era sumamente popular en Nueva York con el Cinema Under the Stars que se hace en Bryant Park, y el Cinema de la Plage en Cannes, al que tuvimos la dicha de asistir hace unas semanas y fue una experiencia única e inolvidable.
Ahora los tres socios fundadores de MODIband cuentan, entre otros, con el apoyo del legendario Cine Verdi del barrio de Gracia [el santuario definitivo del cinéfilo Barcelonés dedicado], y con ello esta edición del 2009 de Sala Montjuïc promete ser la más grande y ambiciosa de su breve historia.
Como es ya tradición, todas las películas serán proyectadas en 35mm, en su idioma original y con subtítulos en castellano.
Durante cinco semanas, iniciando el 29 de Junio y extendiéndose hasta el 31 de Julio, las proyecciones serán cada lunes, miércoles y viernes a partir de las 10:oopm. Previo a cada proyección también habrá música en vivo para acompañar a los que decidan hacer picnics, y un cortometraje antes de la presentación de la atracción principal de la noche.
Las entradas tienen un costo de 5 Euros y pueden adquirirse en el mismo recinto el mismo día de la proyección, pero lo que recomiendo es adquirirlas con tiempo a través de Servicaixa, quienes tendrán una disponibilidad de 500 entradas en preventa. El lugar tiene aforo para 2,500 espectadores, pero las entradas se agotan rapidísimo. Para los que no quieran tumbarse en el césped, también se estarán alquilando tumbonas por 3 euros.
Para hacerlo más atractivo aún, los días de proyección se ha habilitado un servicio de bus TOTALMENTE GRATUITO que saldrá desde las torres venecianas de Plaza España directo hasta el Castillo de Montjuïc. La Sala Montjuïc se encuentra en el Campo de Tiro con Arco ubicado en uno de los laterales del Castillo.
A los lectores Barceloneses [que me consta son muchos aunque nunca digan nada], ¡anímense y nos encontramos allá!
La programación de este año es tan variada y rica en títulos contemporáneos importantes y clásicos esenciales, que nos deja boquiabiertos :
Esta es una de esas películas que en su momento muchos minimizaron como “otra película de ladrones y policías”, pero tratándose de quien dirige, ese tipo de valoraciones no tienen peso alguno.
La riqueza temática de esta merecidísima ganadora del Oscar [por encima del esperpento llamado Babel] puede que no sea demasiado aparente a primera vista, pero una historia que en manos de otro no hubiese pasado del cliché mencionado al principio, Martin Scorsese la imbuye de tintes operáticos y Shakespeareanos: figuras paternas ausentes y figuras paternas draconianas, identidas escondidas, dos hombre que representan el ying y el yang de una mismo caracter, una figura femenina en el centro de todo, y, por supuesto, una rata al final – todo esto con el virtuosismo visual del director norteamericano más importante desde John Ford.
Hace mucho que estaba por revisar este título nuevamente y comprobar aquella teoría de que –inspirándose en el Scarface original de Howard Hawks– Scorsese nos presenta repetidamente la X como símbolo de la inevitabilidad de la muerte.
Este tipo de detalle es el que separa a Scorsese del resto.
En unos días hablaré de Das Weisse Band, la película que finalmente le consiguió la Palma de Oro a Haneke en Cannes, y es interesante identificar en aquella y en la presente a un autor obsesionado con un mismo tema que se repite una y otra vez en su obra: encontrar el huevo de la serpiente, el origen de un mal que parece inexplicable.
Esta es una de esas películas que se hizo para verse con mucho público.
Siempre me ha parecido una obra menor de Hitchcock, pero a pesar de eso, esta es una de las contadas ocasiones en la que se ha logrado con tal contundencia hacer un suspense en el que sea la naturaleza la que se vuelve al hombre como villana. The Happening, a menos que se vea como una comedia disparatada, no cuenta.
Verla por primera vez en pantalla grande es una oportunidad que no debe desperdiciarse.
Ello sólo sirve para reafirmar que una historia individual no tiene importancia en el contexto de una sociedad en la que la omnipresencia del mal lo arropa todo.
Lo que dije de ella en mi recuento de lo mejor del año pasado:
“Luego de Contra La Pared, película que también vimos en la Muestra Internacional de Cine de Santo Domingo, en Al Otro Lado Fatih Akin continúa con su deseo de establecer una relación entre sus dos tierras, Alemania y Turquía, y el resultado, al igual que en Contra la Pared, es magnífico.
De igual forma que Andrés Baiz en Satanás , Fatih Akin no utiliza la técnica de estructura fragmentada y personajes entrelazados para crear momentos revelatorios sorprendentes en los que en situaciones que desafían la lógica los personajes o nosotros como audiencia descubrimos su interconexión. No. El interés de Akin no es tan efectista o simplista, lo suyo es que él como director y nosotros como audiencia encontremos las paradojas existentes en esas conexiones y hasta nos riamos de ellas. Desde la forma en que la muerte divide a unos y une a otros, y cómo padres e hijos se separan para luego terminar en los mismos lugares buscando las mismas cosas.”
Música en vivo:
9:00pm - Calamento, Flamenco Fusión
Presentación del Cortometraje:
10:00pm - Cabaret Kadne , Marc Riba i Anna Solanas, 2008.
Como dije hace un par de meses, Volver es en parte una película sobre la muerte y la forma en que se lidia con ella. Aunque al principio podría dar la impresión de que Almodóvar romantiza con el uso del realismo mágico la idea de morir y regresar para velar por los que se dejan detrás, en la mejor tradición del neorrealismo italiano al que hace reverencia con sus heroínas, nos regresa a la realidad de un tirón. Al final nos queda claro que en la vida real los problemas no son resueltos mágicamente por presencias del más allá, sino por los sacrificios hechos por las gentes [si le preguntan a Almodóvar, casi siempre mujeres] dispuestas a hacerlos.
Esta es otra que siempre menciono al que me pregunta que por qué amo al cine.
Ver esta película, la declaración definitiva de lo que significa el cine como proceso creativo colectivo, es un verdadero regalo a los sentidos. Un regalo de Truffaut al género.
Música en vivo:
9:00pm - Triandó, Flamenco-Fusión
Presentación del Cortometraje:
10:00pm - 7:35 de la Mañana, Nacho Vigalondo, 2003.
Directores como Robert Hamer y Alexander Mackendrick, dos de los propulsores de la auténtica comedia negra británica durante sus años en los estudios Ealing, se sentirían orgullosos al ver una película como esta.
Hace unas semanas tuve la oportunidad de visitar Brujas, una de las ciudades más hermosas que he visto en mi vida, y no puedo esperar para estar allí de nuevo, en ese “fucking shithole!”, junto a estos personajes.
Otra brillante entrada de ese nuevo cine proveniente del medio oriente.
En la misma tradición de la extraordinaria película iraníChildren of Heaven, en esta que fue la primera película rodada en Iraq desde la caída del regimen de Saddam Hussein, somos testigos de la inquebrantable inocencia de los niños contrapuesta a la terrible realidad que les rodea.
Música en vivo:
9:00pm - Giulia y los Tellarini, Música Indie [seguro que tocan Barcelona, el tema principal de Vicky Cristina Barcelona]
Todo lo que debo decir sobre WALL•E ya lo he dicho en muchas ocasiones aquí mismo. Cuento los minutos para ver Up.
Música en vivo:
9:00pm - Ricky Araiza Trio, Country
Presentación del Cortometraje:
10:00pm - Nena! Lluís Segura, 2008.
¿Quién se anima por fin a hacer un evento como este en Santo Domingo?
También hay que recordar que hoy inicia la Fiesta del Cineen toda España.
Si hoy domingo 21 vas a uno de los cines participantes y pagas una entrada a precio regular, mañana lunes 22 y el martes 23 puedas ver cualquier película que quieras en cualquier horario y cuantas veces quieras por sólo 2 Euros.
Algunos de los mejores cines V.O.S [Versión Original Subtitulada] de Barcelona como los Yelmo Icaria y los Renoir Les Corts y Floridablanca están en la lista de salas adheridas a la promoción.
A los que se la pasan quejando que en España se paga una de las entradas al cine más caras del mundo y no paran de ver sólo películas pirateadas, aquí tienen una oportunidad de volver a ver, aún sea por un par de días, el cine como se debe:
Desde que regresé de Cannes, otros viajes y muchísimas tareas y proyectos finales del Master que estoy cursando me han mantenido alejado de este espacio.
Tan raudo y veloz como Alec Guiness en este poster de The Man in the White Suit [una de mis favoritas] volveré en breve con las reseñas de Inglorious Basterds y, mi favorita de todo el Festival y ganadora de la Palma de Oro, Das Weisse Band.
Isabelle Huppert ha trabajado con Michael Haneke en dos ocasiones. La más célebre sin dudas es la extraordinaria La Pianiste, película por la que ganó el premio a Mejor Actríz – su segundo, es la única mujer en la historia del Festival en lograrlo –en la edición del 2001. En aquella ocasión, el jurado presidido por Liv Ullman prefirió premiar a la olvidable The Son’s Room.
La Pianiste ganó todos los premios que podía ganar película alguna en aquel año, todos a excepción de la Palma de Oro, y desde ese entonces Cannes tenía una deuda con Haneke que hoy quedó saldada.
Desafiando las predicciones de que un jurado presidido por Huppert no le otorgaría el premio a Haneke para evitar comentarios de favoritismo y conflictos de independencia, Das Weisse Band se llevó la Palma de Oro.
Ya hay especulación de fuertes choques entre los miembros del jurado, Variety reportando lo siguiente:
“Antes de la ceremonia de premiación, ya circulaban rumores de las fuertes discusiones entre miembros del jurado. Un miembro en particular describió su experiencia como la peor labor de jurado de toda su carrera, mientras otro describió a Isabelle Huppert como “fascista.” En el escenario, una Huppert visiblemente tensa se refirió a “una inolvidable semana” y a “muchas horas, muchos momentos de deliberación.”
Me faltaron muchas películas de la Sección Oficial por ver, pero dudo mucho que alguna de ellas pueda superar a Das Wiesse Band. Dentro de un grupo de ganadores cuestionables, el triunfo de Haneke debe celebrarse.
Grand Prix
Un Prophète de Jacques Audiard.
La película con mejor recepción de la crítica y la prensa se tuvo que conformar con el Grand Prix.
Prix Spécial du Jury
Alan Resnais por Les Herbes Folles.
Prix du Jury
Ex aequo para Fish Tank de Andrea Arnold y Thirst de Chan-Wook Park.
Prix de la Mise-en-Scene [Mejor Director]
Kinatay de Brillante Mendoza.
Uno de los premios más discutidos de la noche. El “temible” Brillante Mendoza [como lo llama Carlos Boyero] se lleva el premio por una de las películas destrozadas por prensa y crítica. Tarantino es uno de los fanáticos más entusiastas de Kinatay, comparándola con Casualties of War, la obra de culto de Brian De Palma.
Prix du Scenario [Mejor Guión]
Spring Fever de Lou Ye.
Otro premio discutido para otra de las películas peor tratadas por la prensa y críticos. Puede ser un premio de simpatía por la controversia generada por el conservador gobierno chino ante su tratamiento del tema homosexual.
Camera d'Or [Mejor Ópera Prima]
Samson and Delilah de Warwick Thorton.
Prix d'interpretation Masculine [Mejor Actor]
Christoph Waltz por Inglourious Basterds.
El premio más merecido de la noche.
Christoph Waltz, un simple actor de telenovelas en Alemania, se convirte en uno de los personajes más Tarantinescos con una actuación que será una de las más comentadas de todo el año. La estrella de Inglorious Basterds no son ni Brad Pitt ni los Basterds [que apenas salen para decepción de muchos], sino el Coronel Landa, cazador de judíos fugitivos.
Cuando agradeció a Tarantino en su discurso, la cara de disgusto de Isabelle Huppert fue más que evidente para los que vimos la ceremonia televisada.
Los problemas ocurridos entre Tarantino y Huppert el año pasado la hicieron marcharse furiosa del rodaje de Inglorious Basterds y abandonar su papel. Luego fue reemplazada por Cloris Leachman, pero a fin de cuentas su historia fue eliminada de la versión presentada en el Festival, igual que sucedió con la de Maggie Cheung.
Todavía hoy nadie sabe qué fue exactamente lo que sucedió entre ambos. Con Huppert como presidenta del jurado, Tarantino y su película no tenían vela en este entierro.
Prix d'interpretation Feminine [Mejor Actríz]
Charlotte Gainsbourg for Antichrist
Extraño que un jurado presidido por una mujer, y que esa mujer sea precisamente Isabelle Huppert, premie una película acusada desde ser una vergüenza para sus actores hasta la más misógina de la historia del cine.
Ante tales reacciones, es imposible no esperar con locura ver esta película.
Asistir a Cannes fue un sueño de toda una vida hecho realidad que pretendemos repetir el año próximo. ¡Salud!
[Gracias especiales a todos los que -anónimamente y desde todo el mundo- siguieron esta cobertura y que nos hicieron romper el récord de visitas en estos últimos días: más de 3,000 diariamente]
Hoy sábado en la Croisette se observaba más movimiento que nunca. Según escuché, el último día de competencia es el más movido - la gente sale por sus compras de último minuto, a tomar las últimas fotos, a caminar por sus lugares favoritos y absorber todo lo posible en estas últimas horas que quedan. Lo mismo he hecho yo.
Cuando escribo estas líneas son las 11:49pm, y para estas alturas ya más del 85% de los medios que estuvieron cubriendo el Festival se han marchado o lo harán mañana antes del mediodía como haré yo. Muy poca gente se queda para la ceremonia de premiación que se realiza mañana a las 7:15pm en el Grand Théâtre Lumière del Palais. Conseguir una invitación es imposible a menos que seas una celebridad A+, un jefe de estudio o amigo del mismo Dios.
En estos últimos dos días, luego de 10 jornadas de cine de vanguardia, artístico, profundo, de tesis, tanto la prensa como los críticos ya están saturados o hastiados. Yo no, podría quedarme aquí toda la vida.
Ayer la batalla estuvo peor que nunca y no pude conseguir invitaciones ni para Visage de Liang-Ming Tsai ni Map of the Sounds of Tokyo de la catalana Isabel Coixet, pero al parecer no me perdí de mucho.
Liang-Ming Tsai junto al elenco que incluye a Fanny Ardant en la alfombra del Palais.
Liang-Miang Tsai es una de las voces más importantes del nuevo cine asiático y un director de cine de vanguardia de tal valía, que el Museo de Louvre le comisionó para realizar esta película que suena muchísimo a La Nuit Américaine de Truffaut desde su premisa misma [la realización de una película dentro de una película] hasta su elección de Jean-Pierre Léaud como protagonista.
Aunque considero a Goodbye, Dragon Inn la muestra de una visión brillante, una de las mejores películas de su año, nada de lo que ha hecho Tsai desde entonces he llegado a esos niveles. Visage, que al menos aparenta ser un festón visual, parece que tampoco lo logra;
“In “Face”, a Taiwanese director shoots his own version of the Salome myth in Paris. This may sound too simple a description for Tsai Ming-liang’s eccentric work, but without it, the viewer will have to wait until the final third of the movie to work out what’s going on. Less emotional and more theoretical than anything he has done before, Face will appeal exclusively to Tsai Ming-liang’s devoted fans who find themselves in familiar territory here, but the rest of the audience may be baffled – to say the least. Art house and festival interest is, as always, likely, but prospects seem highly limited beyond that. ” – Screendaily.
“Although it occasionally sports a pretty "Face," Tsai Ming-Liang's laborious Francophone feature winds up seriously irritating the skin without ever actually getting under it. First project under the Louvre Invites Filmmakers program is about -- either ironically or prophetically -- a Taiwanese director's catastrophic attempts to shoot the myth of Salome in France. Filled with the helmer's habitual shenanigans, and including a cast of Gallic stars, pic nonetheless feels shoddily conceived and highly overindulgent, even for Tsai. Only diehard fans will hark to this strictly arthouse item, which reps a shaky cinematic debut for Gaul's foremost house of art.” – Variety.
Isabel Coixet al centro junto a sus protagonistas, Rinko Kikuchi [de Babel] y el también catalán Sergi López.
Isabel Coixet tampoco corrió con mucha suerte con su película sobre una joven japonesa con doble vida – carnicera en un mercado y matona a sueldo – generando incluso abucheos en el pase de prensa de la mañana:
“Map of the Sounds of Tokyo ('09 Coixet): 26. Jesus, what a fucking hack. Just an embarrassment. I hope bribes were involved, at least.” – Mike D’Angelo, desde su Twitter.
“Pretty to look at but largely vacuous, Spanish helmer Isabel Coixet's romantic drama "Map of the Sounds of Tokyo" plays like a perfume ad without a product. The Tokyo-set yarn about a Japanese hit-femme who falls for a Spanish man she's supposed to whack reps a vague cross between "Nikita" and "Last Tango in Paris," but without the former's kinetic action or the latter's resonance.” – Variety.
“Todo tiene vocación de intensidad, de hondura trágica y de romanticismo febril en la crónica de este amor sin futuro. La estética alberga pretensiones de lujo, pero yo la asocio más bien con los spots publicitarios de presupuesto holgado empeñados en la mentirosa misión de encontrar la poesía. No dudo de la sinceridad de esta relamida autora al hablar en todo su cine de las sensaciones del corazón, de los amores difíciles, de las separaciones torturadas, de soledades que se encuentran, de la cercanía de la muerte y demás parafernalia sentimental, pero no hay forma de que me sienta contagiado o conmovido por universo tan trascendente. Tengo la fastidiosa seguridad con sus películas de que siempre sé lo que van a decir, a hacer y sentir los personajes, la música que va a sonar, las imágenes con las que van a ilustrar los lacerantes estados de ánimo. Y, sobre todo, la permanente condición por parte de Isabel Coixet de que está pariendo arte hipersensible.” – Carlos Boyero, El País.
Uno de los encantos de Cannes indudablemente es la atmósfera que se respira en las proyecciones. Nada es más placentero que ver una película con una audiencia que ama el cine y aprecia tanto lo que ve como uno, creando una sensación que es difícil de explicar, es la esencia misma de lo que debe ser una visita al cine – una vivencia comunal mágica.
Mañana a las 7:15pm hora del centro de Europa es la ceremonia de premiación. Aquí apostamos a Das Wiesse Band de Michael Haneke y Un Prophète de Jacques Audiard para la Palma.
Las reseñas de Inglorious Basterds y Das Wiesse Band se irán publicando en esta semana.
Si por recibimiento de la prensa se tratara, Un Prophète de Jacques Audiard sería la ganadora de la Palma de Oro en dos días, pero lo bueno de Cannes es que aquí no valen influencias de terceros, estadísiticas, precursores ni predicciones, el jurado elige lo que quiere y lo que le gusta.
La vista desde dentro del Palais hacia la alfombra.
La Palma está en todas partes.
Sentado en el Grand Théâtre Lumière dentro del Palais. IMPRESIONANTE. Dos mil quinientos cinéfilos en un sólo lugar.
En la parte de abajo se sienta el jurado.
La gigantesca pantalla. Jamás he visto una igual.
Comienza Inglorious Basterds y hay una ovación de 5 minutos cuando aparece el nombre de Tarantino.
Podría vivir en esta ciudad toda mi vida. Aquí absolutamente todo huele y sabe a cine.
Cannes es probablemente el único lugar del mundo en el que puedes pasar dos horas mientras esperas el autobús que no llega [la ciudad tiene el PEOR sistema de transporte del mundo] conversando con cinéfilos de todo el mundo sobre las diferencias entra la etapa alemana y americana de la carrera de Fritz Lang, o siCléo de 5 à 7 de Agnès Varda se podría considerar como parte de la Nouvelle Vague, una hora más tarde estar en una fiesta con Paris Hilton y Mick Jagger o ver de lejos a Brad Pitt y Angelina Jolie y a Tarantino. Todo en el mismo día.
De la sección oficial ya he visto Inglorious Basterds, Los Abrazos Rotos, Looking for Eric, Des Weisse Band, Un Prophètey Enter the Void. De Inglorious Basterds hablaré en breve. De Des Wiese Band, otra obra impecable del maestro Michael Haneke que probablemente finalmente le haga ganar la Palma de Oro, hablaré in extenso también en breve.
Mañana es ya el último día de competencia, y estoy moviendo cielo y tierra para ver Visage de Liang-Ming Tsai. Aunque se cuente con acreditación, entrar a ciertos screenings se convierte en una lucha de poder y aguante bastante interesante de la que también hablaré luego.
Ahora me preparo para ir a La Croisette y ver en el Cinema de la Plage el clásico de Jacques Tati Les Vacances de Monsieur Hulot con el sonido del mar como música de fondo. No tengo mucha paciencia con Tati, pero así hasta Gigli se ve con gusto.
A la distancia, casi imperceptible a primera vista, se divisa una pareja abrazándose en las arenas negras del golfo de la isla de Lanzarote. ¿Qué historia se esconderá tras ese abrazo?
Las historias de Almodóvar en su gran mayoría [por no decir todas] parten de experiencias muy personales, no en vano siempre cita a su madre y su crianza en La Mancha como su mayor fuente de inspiración, pero en Los Abrazos Rotos por primera vez toma como punto de partida algo tan impersonal como la imagen de una fotografía tomada por él mismo accidentalmente. El desvelar la cadena de eventos imaginarios que llevó a esta pareja a sellar con un abrazo el encuentro que se observa en la foto es la perfecta excusa para tomar algo impersonal y furtivo, y tornarlo brutalmente propio, utilizando para ello su segunda mayor fuente de inspiración: El cine.
La prensa española no tuvo piedad con Los Abrazos Rotos. Afortunada y justamente, aquí en Cannes la reacción ha sido otra. Pedro Almodóvar ha llegado a un punto de celebridad que en España sus películas son eventos que logran mayor atención que cualquier producto Hollywoodense, y él, siendo un hombre que ama autopromocionarse y vender sus películas tanto como hacerlas, no pierde oportunidad para conseguir que se hable de sus proyectos, ya sea bien o mal. Para hacer las cosas "peores", se hace acompañar en este trabajo de la única persona más amada/odiada por la prensa que él: Penélope Cruz, Pé o Pé-sada, dependiendo a quién se pregunte.
Pero pésele a quien le pese, Almodóvar es, junto a Buñuel y Berlanga, el director de cine más importante de España, y Los Abrazos Rotos, como lo fué Todo Sobre Mi Madre hace 10 años, se convierte en un punto de inflexión importantísimo en su carrera.
Su filmografía se haya repleta de homenajes y guiños de ojo al cine que lo inpira y que lo motivó a convertirse en realizador, pero en esta ocasión estos tienen un propósito expreso - utilizar al cine y su proceso creativo de principio a fin como caso de estudio, y a la vez como paralelismo del nacimiento, desarrollo y muerte de una relación amorosa.
Penélope Cruz es Lena, una amalgama de las heroínas del cine negro como Gilda o Laura, que sin ser propiamente una mujer fatal, son sus actos, sus decisiones y su poder sobre dos hombres los que desatan el conflicto central de la historia.
Lena es el objeto de deseo de dos hombres: Ernesto Martel, su marido millonario mucho mayor que ella al que desprecia, y Mateo Blanco, el director de la película de la que es protagonista, Chicas y Maletas. Ambos la desean obsesivamente, uno para demostrarse a sí mismo que todavía tiene sangre en las venas, y el otro como su musa inspiradora.
El cine como proceso creativo integral es aquí el punto neurálgico. De forma muy original, Almodóvar estructura el desarrollo de la historia tal cual como se realiza una película: los personajes mismos escriben un guión, lo van viviendo paralelamente mientras lo filman, y finalmente lo editan y lanzan al público. Muchos directores a lo largo de la historia han dicho que una es la película que se rueda y otra la que toma forma y vida propia en la sala de edición, y en ese último proceso es en el que recae el mayor peso emocional de toda la película: ¿qué sucede con una obra inconclusa y cómo afecta ello a su creador? Esa obra inconclusa puede ser igual una película o una relación amorosa, aquí ambas cosas significan lo mismo.
Hace unas semanas atrás hablaba en otra entrada sobre Almodóvar de la enorme importancia de las interrupciones y los momentos inconclusos en Todo Sobre Mi Madre, y como buen autor que es, Almodóvar visita nuevamente este pozo a buscar más agua, porque un abrazo roto es precisamente eso, un momento interrumpido ya sea por un accidente o por una enorme pérdida, pero un abrazo roto también es aquel que separa intempestivamente a un director de cine de su creación.
Durante la realización de Chicas y Maletas -la película dentro de la película- es donde Almodóvar se crece como director por tres razones:
- Primero, como arquitecto visual original, logrando secuencias memorables en las que mezcla todos los estilos que ha utilizado a lo largo de su carrera, creando un universo distintivamente suyo y único: el Madrid de los excesos en forma de la mansión de Ernesto Martel, llena de sombras y espacios vacios que parecen devorar a los que habitan en ella, el Madrid psicodélico lleno de colores y personajes estrambóticos que se observa en Chicas y Maletas, y finalmente los paisajes de Lanzarote, cuya aridez es una representación de la fatalidad que se acerca.
- Segundo, como arquitecto visual que sabe homenajer y referenciar sin copiar, creando momentos que son un verdadero regalo para los cinéfilos más adelantados: desde el ominoso eco de unos zapatos como enTorn Curtain de Hitchcock, una caída por las escaleras a lo Kiss of Death o Leave Her to Heaven que concluye con una resolución que recuerda al final de Notorious, la obsesión por una imagen que parece cobrar vida como en Blow Up de Antonioni, el voyeur con cámara en mano de Peeping Tom, el nombre "artístico" de Lena que es el mismo de Catherine Deneuve enBelle de Jour de Buñuel, y todo para concluir homenajéandose a sí mismo, haciendo de Chicas y Maletas una especie de remake de Mujeres al borde de un ataque de nervios.
- Tercero, como director de actores. Si con Volver sacó a Penélope Cruz del hueco en que se había hundido en Hollywood, ahora la muestra inmensa, más bella y más firme como intérprete que nunca, encarnando en una sóla mujer a todas las chicas Almodóvar: la mujer sufrida y la mujer fatal, la Marylin Monroe, la Audrey Hepburn y hasta la propia Carmen Maura. Imposible dejar de destacar la magistral interpretación de Ángela Molina como la madre de Lena, que en menos de 10 minutos de tiempo en pantalla deja una impresión imborrable, igual la de Lluis Homar, el verdadero corazón de esta historia, y la de José Luis Gómez, quien demuestra nuevamente que es quizás el mejor actor de toda España.
En una escena durante su estancia en Lanzarote, Lena y Mateo ven en la televisión la obra maestra de Roberto Rossellini Viaggio in Italia. Como es su costumbre, Almodóvar no pierde oportunidad para que sus personajes aparezcan en pantalla viendo películas, y aquí ese momento tiene tanta importancia como cuando Carmen Maura ve Johnny Guitar en Mujeres al borde de un ataque de nervios y Bellissima en Volver.
El paralelismo a primera vista no se ve tan claro, la relación de Mateo y Lena no se encuentra tan irremediablemente destruída como la de George Sanders e Ingrid Bergman. Una primera lectura sería que Lena siente un terrible miedo al ver que su destino junto a Mateo podría ser el mismo que el de esa pareja enterrada bajo las cenizas del Vesubio, unida en un último abrazo.
En una segunda visión queda claro que Almodóvar igual que Rosellini utiliza la imágen de las ruinas de Pompeya para indicar una destrucción horrorosa, pero la destrucción ya no es de una relación amorosa, sino de la película sin terminar que dejaron detrás. Una película que es la representación física, la evidencia tangible de su amor, de la que sólo quedarán las ruinas esperando pacientemente que alguien trate de reconstruirlas.
Más tarde, en otra escena clave, quizás la más importante de toda la película, Mateo [ahora ciego] le dice a Diego que desea escuchar la voz de Jeanne Moreau. La película que elige es Ascensor al Cadalso, el magistral debut de Louis Malle. En aquella película dos amantes también son separados por una interrupción, pero queda una fotografía como prueba de una unión más fuerte que la misma muerte. Lo que queda plasmado en imágenes es eterno, sobreviene cualquier cosa, hasta la muerte.
Almodóvar concluye dejando claro que el cine puede ser un encargo, un oficio, una pasión, pero tanto para él como para Mateo Blanco el cine es un medio de sanación, de exorcismo. Terminar Chicas y Maletas es la única manera de sanar una herida abierta y sangrante. Las películas deben terminarse.
Esta pequeñísima pero encantadora ciudad es el caos organizado más impresionante que he tenido la oportunidad de observar y vivir de cerca en toda mi vida.
Ya he visto Los Abrazos Rotos por segunda ocasión [la reseña va en unos minutos], Looking for Eric de Ken Loach, y ahora voy a a entrar a la atracción más esperada y comentada de todo el Festival.
El photocall con Tarantino, Brad Pitt y el resto del elenco acaba de concluir, y el pandemonio dentro y en los alrededores del Palais es difícil de poner en palabras. No quiero imaginar lo que será la gala de esta noche cuando Brangelina camine por la alfrombra roja. Aquí la gente no habla de otra cosa.
Más detalles y mis impresiones de Inglorious Basterds más tarde.
Lars Von Trier en el centro junto a sus dos víctimas, Charlotte Gainsbourg y Willem Dafoe.
Cannes es el único lugar del mundo donde se puede presentar en competencia una película sobre una pareja traumada luego del suicidio de su hijo tras haberlos visto teniendo sexo. Una película en la que hay desde eyaculaciones de sangre hasta organos genitales femeninos mutilados en close-up.
Y Lars von Trier es el único director que pudo haberla pensado y hecho. Un provocateur que luego de años sin dar nada de que hablar sabía que la única forma de volver a la palestra pública era con un proyecto como Antichrist, una película que hizo durante un período de dos años de depresión profunda que hará a sus esfuerzos anteriores Dancer in the Dark y Breaking the Waves parecer películas de Disney.
Esquivando preguntas que le desagradaban en las ruedas de prensa, autoproclamándose el “Mejor Director del Mundo” y dejando claro que esta película la hizo para agradarse sí mismo y no para un público al que considera sólo un invitado, Von Trier logró lo que buscaba:
“But my God, what a screening! What a reaction! Critics howling, hooting, shrieking.
There's no way Antichrist isn't a major career embarassment for costars Willem Dafoe and Charlotte Gainsbourg, and a possible career stopper for Von Trier.
It's an out-and-outdisaster -- one of the most absurdly on-the-nose, heavy-handed and unintentionally comedic calamities I've ever seen in my life. On top of which it's dedicated to the late Russian director Andrei Tarkovsky, whose rotted and decomposed body is now quite possibly clawing its way out of the grave to stalk the earth, find an axe and slay Von Trier in his bed.” –Jeff Wells, Hollywood Elsewhere.
“Whether this is a bad, good or great film is entirely beside the point. It is an audacious spit in the eye of society. It says we harbor an undreamed-of capacity for evil. It transforms a psychological treatment into torture undreamed of in the dungeons of history. Torturers might have been capable of such actions, but they would have lacked the imagination. Von Trier is not so much making a film about violence as making a film to inflict violence upon us, perhaps as a salutary experience. It’s been reported that he suffered from depression during and after the film. You can tell. This is the most despairing film I’ve ever have seen.
What can be said is that von Trier, after what many found the agonizing boredom of his previous Cannes films “Dogville” and “Manderlay,” has made a film that is not boring. Unendurable, perhaps, but not boring. For relief I am looking forward to the overnight reviews of those who think they can explain exactly what it means. In this case, perhaps, a film should not mean, but be.” —Roger Ebert.
“As if deliberately courting critical abuse, the Danish bad boy densely packs this theological-psychological horror opus with grotesque, self-consciously provocative images that might have impressed even Hieronymus Bosch, as the director pursues personal demons of sexual, religious and esoteric bodily harm, as well as feelings about women that must be a comfort to those closest to him. Traveling deep into NC-17 territory, this may prove a great date movie for pain-is-pleasure couples. Otherwise, most of the director's usual fans will find this outing risible, off-putting or both -- derisive hoots were much in evidence during and after the Cannes press screening -- while the artiness quotient is far too high for mainstream-gore groupies” – Variety.
“Una tomadura de pelo notable, una provocación barata.
Una estupidez que tendrá cierto éxito entre su parroquia, pero que para cualquier espectador normal es para darle una hostia”. – Carlos Boyero, El País.
De la otra película en competencia, Looking for Eric de Ken Loach, mejor ni hablar ya.
La de ayer domingo fue a todas luces la jornada más dividida en lo que va de semana. Las dos películas de la Sección Oficial presentadas generaron reacciones encontradísimas, ambas autoría de dos de los representantes más importantes del “Nuevo Cine Asiático.”
El director Johnnie To a la extrema derecha junto a su elenco en el Palais.
La primera de ellas fue Vengeance, del chino Johnnie To, otro director cuyas películas de acción ultraviolentas se han convertido en objeto de culto por los frikis.
Esta historia sobre un ex-matón -que ahora se hace pasar por chef- y su sangrienta visita a Hong Kong para vengar a su hija asesinada parece ser otra de ellas;
“ "Vengeance," a smoothly executed revenge thriller that finds one of Hong Kong's genre masters in assured action-movie form. Apart from the novelty of casting a Gallic rock 'n' roll icon as an aging ex-hitman exacting payback with the help of some Macau mobsters, this tightly tuned, heavily armed vehicle is vintage To, though it may strike both partisans and detractors as more of the stylish same. Western elements and abundant bloodshed make this To's most marketable item since 2006's "Exiled," with appeal for Asian buffs and French hipsters alike.” – Variety.
“A brilliantly directed genre study from the Hong Kong master Johnnie To in which the French legend Johnny Hallyday pays a blood-soaked visit to Macao. There he hires three Chinese gunmen (led by Anthony Wong), whom Mr. To consistently arranges in triangular formations that give his widescreen compositions incredible dynamism. With his ruined face and pale snake eyes Mr. Hallyday holds the screen while Mr. To shakes it up.” – Manohla Dargis, The New York Times.
“Jonny Hallyday protagoniza Venganza, dirigida por el chino Johnnie To, señor al que los festivales le profesan incomprensible culto. Este profesional en intendible cine negro, en delirios, efectismo chirriante y violencia sistemática mantiene sus incendiarias y cansinas características en la venganza de un antiguo asesino a cuya hija acaban de cargarse. O sea: más de lo mismo.” – Carlos Boyero, El País.
Brillante Mendoza, tercero de derecha a izquierda, junto al elenco de Kinatay.
La segunda película exhibida fue Kinatay, del filipino Brillante Mendoza, quien repite por segundo año consecutivo en la Sección Oficial luego de haber presentado Serbis el año pasado también en competencia.
Brillante Mendoza es uno de esos directores tan esotéricos como inaccesibles que ponen a prueba la capacidad de aguante hasta del cinéfilo más paciente y de mentalidad más abierta. A juzgar por la reacción hacia Serbis y la presente, Mendoza no pasará de ser un realizador que trabaja para presentar películas en festivales que jamás serán vistas fuera de ese circuito.
Si Serbis fue llamada el año pasado una demostración interminable de mal gusto en nombre del arte, la prensa no se ha ahorrado palabras para hablar de Kinatay:
“Here is a film that forces me to apologize to Vincent Gallo for calling "The Brown Bunny" the worst film in the history of the Cannes Film Festival.
There will be critics who fancy themselves theoreticians, who will defend this unbearable experience, and lecture those plebians like me who missed the whole Idea. I will remain serene while my ignorance is excoriated. I am a human being with relatively reasonable tastes. And in that role, not in the role of film critic, I declare that there may not be ten people in the world who will buy a ticket to this movie and feel the money was well spent.” — Roger Ebert.
“La filipina Kinatay, dirigida por el temible Brillante Mendoza, dedica dos horas insufribles a describir con imágenes oscuras la estupefacción de un chaval que aspira a entrar en la policía al constatar la relación umbilical entre ésta y un grupo de mafiosos de la prostitución, que torturan y descuartizan a una puta que ha intentado estafarles. Todo navega entre lo confuso y lo tedioso.” – Carlos Boyero, El País.
Ante el poco entusiasmo hacia las películas de la Sección Oficial, el centro de atención ayer fue sin lugar a dudas Agora, la nueva película de Alejandro Amenábar presentada fuera de competencia.
Un director que también se niega a encasillarse en géneros específicos, Amenábar pasó de una gótica historia de fantasmas en The Others al drama de un hombre que sólo desea morir en Mar Adentro. Ahora el giro es aún mayor, explorando algo completamente nuevo para él: el género Peplum de relatos épicos bíblico-religiosos.
Amenábar junto a la bellísima Rachel Weisz en el photocall.
Agora llega acompañada de muchas expectativas: ser la película más reciente de un director al que llamaban “niño prodigio” desde que sorprendió al mundo al hacer Tesis con sólo 24 años y un presupuesto de 50 millones de euros, el mayor en toda la historia para una película española.
Ante las inevitables comparaciones con otras películas que han intentado revivir el género de “espada y sandalias” como Gladiator y Kingdom of Heaven, tanto Amenábar como su protagonista, la bellísima Rachel Weisz, se apresuran a destacar que amén de la espectacularidad visual y la atención al detalle para recrear la época y las escenas de batalla, Agora pretende traer al tapete una discusión más seria y sopesada sobre su tema central – la lucha con y sin espadas entre la religión y la ciencia, y los actos de horror que se cometen en nombre del fanatismo religioso.
Las reacciones hacia la película fueron de respeto más que de admiración:
“Although no self-respecting epic can come in at less than two hours, Alejandro Amenabar will nevertheless need good word-of-mouth to attract wider audiences willing to sit through 144 minutes and a heavy-handed beginning in his latest film, "Agora." Hopefully, he will get it.
Amenabar gets most of the epic staples out of the way relatively early: flatly acted scenes of textbook exposition, overly earnest extras, main characters who wander unscathed through hordes of butchery and, of course, frequently swelling music. The story then becomes a timely parable on religious intolerance, inexorable fundamentalist violence and the powerlessness of reason and personal freedom in the face of both. ” – The Hollywood Reporter.
“Alejandro Amenabar's Agora is a visually ravishing, intelligently scripted historical parable about the evils of religious extremism. And I don't mean the kind that existed in 4th century Alexandria, which is when and where this $65 million dollar epic is set. I mean the evils of the present-day Taliban and the Neocon-aligned Christian right, and the way Agora metaphorically exposes these movements for what they are.” – Jeffrey Welles, Hollywood Elsewhere.
“Amenábar revive el universo perdido de Alejandría con poderoso sentido visual, diálogos excelentes, personajes diseñados con complejidad, tensiones latentes. Filma batallas y escenas de masas dando sensación de realidad, sin recurrir a los efectos de los ordenadores. Su implicación con la figura de la protagonista es estética y ética.
El tema y el primoroso lenguaje con el que se expresa me ponen incondicionalmente a favor de esta película, la veo y la escucho con respeto, estoy deseando que me atrape la emoción, pero ésta no llega. No consigo meterme dentro de una historia con tantas cosas admirables, condición indispensable que le exijo al gran cine.” – Carlos Boyero, El País.
“An enormously ambitious attempt to recreate the conflicts of 4th century Alexandria, many of which are still raging today, Agora ultimately fails to hang together narratively and does not engage on the same grand emotional level as the sword and sandal epics of old – Quo Vadis? Ben-Hur et al – which it is clearly trying to reinvent.” – Screendaily.
Agora se estrena en Europa y Estados Unidos en Octubre.
A partir de mañana, estos posts se harán DESDE Cannes. Todavía no lo creo.
Flower Power. Ang Lee junto a su protagonista Emile Hirsch.
La mayor sorpresa de ayer fue definitivamente la tibia reacción hacia la nueva película de Ang Lee, Taking Woodstock.
Ang Lee es el Howard Hawks del nuevo siglo. Un director, probablemente el único de la actualidad, que puede incursionar en cualquier género con una facilidad y una pericia que sorprende. Igual hace una película como Sense and Sensibility, haciéndonos creer que un taiwanés que nunca había puesto un pie en Inglaterra se conoce a Jane Austen y su cultura como nadie, o adentrarse al corazón conservador de los Estados Unidos y hacer una historia de amor entre dos vaqueros, y de ahí saltar a la China de la ocupación y lograr una exquisita historia de amor sadomasoquista. Vaya.
El concenso es que Taking Woodstock se siente como una mera distracción sin mayor importancia luego de dos películas de la envergadura de Brokeback Mountain y Lust, Caution.
Ang Lee junto al elenco de Taking Woodstock en el photocall.
“Considering the iconic event at its center, the most surprising aspect of “Taking Woodstock” lies with the decision to make it into a rather flat comedy. Even with the ever-versatile Ang Lee behind the camera, this messy historical fiction plays like a two hour “Saturday Night Live” sketch, and not a very good one, either.” – Indiewire.
“Taking Woodstock offers some obvious laughs and tugs at the heart strings as Elliot embraces his homosexuality and his parents learn to let go. Newcomer Demetri Martin has the air of a young Dustin Hoffman, Elliot Gould, Richard Benjamin or several performers who were breaking through to leading cinema roles at the time of Woodstock. His gentle, guileless manner makes him perfect casting for Elliot without settling the matter of whether he is charismatic enough to have a sustained cinema career. Liev Schreiber brings dashes of sass and style to cross-dressing Vilma but Imelda Staunton’s dowdy, embittered Sonia is overcooked and all too reminiscent of Shelley Winters in full flow.
Enjoyable in places and merely humdrum in others, Taking Woodstock ultimately feels like a minor Ang Lee digression in between more memorable works.” – Screendaily.
Y Carlos Boyero, actuando como la versión española del contrarian Armond White dice:
“Ang Lee no hace valoraciones moralistas. Se limita a constatar el vitalismo, la ensoñación, la alegría, la desinhibición, el perpetuo cuelgue, el radical enfrentamiento con lo establecido de una gente que pretendía pensar, sentir, y actuar de una forma distinta.
Es una película descriptiva y narrativa, irónica y tierna, humorística y lúcida, un homenaje memorable a aquel pasote generalizado que montaron los hijos de las flores.” – Carlos Boyero, El País.
De izquierda a derecha: el protagonista Tahar Rahim, el director Jacques Audiard y el actor Niels Arestrup
Y tomó tres días para que apareciera la primera verdadera contendiente a llevarse la Palma.
Hablamos de Un Prophète, escrita y dirigida por Jacques Audiard, director de la joya que nunca me canso de recomendar llamada The Beat that My Heart Skipped, su película anterior a la presente.
“Condenado a seis años de prisión, Malik el Djebena no sabe leer ni escribir. Con sólo 19 años, es más joven y frágil que los demás reclusos. Acorralado por el líder de la pandilla Corsa que controla la prisión, Malik debe cumplir una serie de misiones que le harán más fuerte y le ganarán la confianza de todos.”
Al parecer ya podemos colocar a Un Prophète junto a otros clásicos que se desarrollan dentro de prisiones como Papillon y Midnight Express:
“Superb prison film that brings new ideas and techniques to the genre.
French master Jacques Audiard has challenged the thus-far mostly middling Cannes competition with a powerful prison drama that's an old-fashioned Bildungsroman in in-your-face, intensely realistic disguise. The militantly unprolific director of such exquisite small films as "Read My Lips" and "The Beat That My Heart Skipped," which have appeared at roughly five-year intervals, has now moved to an infinitely broader canvas with outstanding results.” – The Hollywood Reporter.
“When it comes to hard-bitten crime cinema, Jacques Audiard has few equals in Europe, and his violent, gripping prison drama A Prophet shows him extending his range with unimpeachable command. The story of a gauche young inmate who rises through the criminal ranks to become a formidable player, A Prophet works both as hard-edged, painstaking detailed social realism and as a compelling genre entertainment.” -- Screendaily.
“Genre specialist Jacques Audiard continues his fascination with the secret inner lives of Gaul's criminal underworld in "A Prophet," a tough, absorbingly intricate account of a young French-Arab thug's improbable education behind bars. Applying his jangly aesthetic to a broader canvas than usual, Audiard navigates his protagonist through a grotty, at times overcrowded labyrinth of racially divided gang factions and roughly sketched-in crooks and cons. Though less pleasurably offbeat than the helmer's well-received "Read My Lips" and "The Beat That My Heart Skipped," this is solid, sinewy pulp fiction with strong arthouse prospects abroad and on local release Aug. 26.” – Variety.
“La película francesa Un Profeta, dirigida por Jacques Audiard, se desarrolla en una cárcel y dura dos horas y media. Lo mejor que se puede decir de ella es que pasa corriendo, que te tiene en estado de hipnosis al retratar el salvaje aprendizaje de supervivencia de un chaval árabe que tiene que ponerse al servicio de la racista mafia corsa, que tendrá que montárselo entre el rechazo que sufre de la gente de su raza y la perpetua humillación que le infligen los corsos, que aprenderá no sólo a leer y escribir sino también a cómo cortar la yugular de un compañero con una hoja de afeitar que esconde en su boca. La violencia de esta película no lleva tramposos adornos sino que hace daño al espectador. También su naturalismo. Te contagia la tensión que se vive en la peor de las selvas, demuestra que allí sólo existen las relaciones de poder, te fascina y te da miedo.” – Carlos Boyero, El País.
1. Harry Potter and the Half-Blood Prince – $929.1MM
2. Ice Age: Dawn of the Dinosaurs – $882.5MM
3. Transformers: Revenge of the Fallen – $833.2MM
4. Up – $660.0MM
5. Angels & Demons – $485.9MM
6. The Hangover – $461.3MM
7. Night at the Museum: Battle of the Smithsonian – $413.2MM
8. Star Trek – $385.0MM
9. Monsters vs. Aliens – $379.9MM
10. X-Men Origins: Wolverine – $374.9MM
Calendario de Premiaciones 2009-2010
Dic. 1 - Nominaciones Independent Spirit Awards Dic. 3 - Anuncio Top 10 del National Board of Review Dic. 13 - Ganadores AFI; Nominaciones Boston Critics Dic. 14 - Nominaciones Broadcast Film Critics Awards Dic. 14 - Ganadores New York Film Critics Circle Dic. 14 - Ganadores Los Angeles Film Critics Association Dic. 14 - Ganadores Southeastern Critics Association Dic. 14 - Nominaciones Chicago Critics Dic. 15 - Nominaciones Golden Globes Dic. 15 - Ganadores San Francisco y San Diego Critics Dic. 17 - Nominaciones Screen Actors Guild [SAG] Dic. 17 - Ganadores Toronto y Houston Critics Dic. 18 - Ganadores Florida, Las Vegas, Austin y Chicago Critics Dic. 20 - Ganadores Golden Satellites
Enero 3 - Ganadores National Society of Film Critis [NSFC] Enero 5 - Nominaciones Producers Guild of America Awards [PGA] Enero 6 - Anuncio de preseleccionados al BAFTA Enero 6 - Nominaciones American Society of Cinematographers Awards [ASC] Enero 7 - Nominaciones Directors Guild of America Awards [ DGA] Enero 8 - Nominaciones Art Directors Guild Awards [ADG] Enero 11 - Nominaciones Writers Guild of America Awards [WGA] Enero 12 - Nominaciones American Cinema Editors Awards [ACE] Enero 15 - Ceremonia Broadcast Film Critics Awards [BFCA] Enero 17 - Ceremonia Golden Globes Enero 18 - Nominaciones Visual Effects Society Awards [VES] Enero 21 - Nominaciones BAFTA; Nominaciones Cinema Audio Society Awards [CAS] Enero 22 - Nominaciones Motion Picture Sound Editors Awards [MPSE]; Nominaciones César Enero 23 - Ceremonia SAG Awards Enero 24 - Ceremonia PGA Awards Enero 28 - Nominaciones Custome Designers Guild Awards [CDG] Enero 30 - Ceremonia DGA Awards
Feb. 2 - Nominaciones al Oscar Feb. 6 - Nominados Annie [Gremio de Animadores] Feb. 13 - Ceremonia ADG Feb. 14 - Ceremonia ASC y ACE Feb. 18 - Ceremonia London Critics Awards Feb. 20 - Ceremonia WGA y MPSE Feb. 21 - Ceremonia BAFTAs Feb. 25 - Ceremonia CDG Feb. 26 - Ceremonia del César Feb. 27 - Ceremonia CAS Feb. 28 - Ceremonia VES
Mar. 5 - Ceremonia Independent Spirits Awards Mar. 6 - Ceremonia Razzies Mar. 7 - 82º Ceremonia de Entrega del Oscar
Lo Mejor del 2008
25. Camino
24. Hunger
23. Let the Right One In
22. Al Otro Lado
21. Satanás
20. Shotgun Stories
19. Vicky Cristina Barcelona
18. The Visitor
17. Gomorrah
16. Waltz with Bashir
15. Tony Manero
14. Chop Shop
13. Happy-Go-Lucky
12. The Fall
11. Revolutionary Road
10. The Wrestler
9. The Dark Knight
8. Wendy and Lucy
7. Ché
6. The Curious Case of Benjamin Button
5. Entre Les Murs
4. WALL•E
3. Rachel Getting Married
2. Luz Silenciosa
1. Synecdoche, New York
Lo Mejor del 2007
15. Lust, Caution
14. Margot at the Wedding
13. Eastern Promises
12. The Bourne Ultimatum
11. The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford
10. Black Book
9. Le Scaphandre et Le Papillon
8. Into The Wild
7. Before The Devil Knows You're Dead
6. Ratatouille
5. No Country For Old Men
4. There Will Be Blood
3. Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street
2. Atonement
1. 4 Months, 3 Weeks & 2 Days
Lo Mejor del 2006
15. The Descent
14. El Laberinto del Fauno
13. Old Joy
12. Deliver us from Evil
11. The Good Shepherd
10. A Prairie Home Companion
9. Little Children
8. Casino Royale
7. Volver
6. L'Enfant
5. The Proposition
4. INLAND EMPIRE
3. Marie Antoinette
2. The Departed
1. Children of Men
Lo Mejor del 2005
15. Paradise Now
14. Match Point
13. A History of Violence
12. Syriana
11. Good Night and Good Luck
10. El Aura
9. Caché
8. Tropical Malady
7. Brokeback Mountain
6. Capote
5. Broken Flowers
4. Pride & Prejudice
3. The Squid and the Whale
2. Munich
1. The New World
Lo Mejor del 2004
15. The Bourne Supremacy
14. La Mala Educación
13. Vera Drake
12. Machuca
11. Der Untergang
10. Dogville
9. Hero
8. Moolaadeé
7. Kill Bill, Vol. II
6. The Aviator
5. Sideways
4. Eternal Sunshine of the Spotless Mind
3. Spider-Man 2
2. The Incredibles
1. Before Sunset
Lo Mejor del 2003
15. Ondskan [Evil]
14. The Dreamers
13. Te Doy Mis Ojos
12. All the Real Girls
11. The Fog of War / The Corporation/ Capturing the Friedmans
10. Oldboy
9. Goodbye, Dragon Inn
8. Master and Commander: The Far Side of the World